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Cansancio, palidez e irritabilidad las señales de falta de hierro en los chicos
Especialistas advierten que los síntomas no alcanzan para confirmar el diagnóstico y recomiendan consultar con un profesional antes de administrar suplementos.
POR REDACCIÓN
La palidez, el cansancio fuera de lo habitual, la irritabilidad y la pérdida de apetito son algunos de los cambios que pueden alertar sobre una posible falta de hierro en los niños. Aunque estas señales suelen confundirse con comportamientos propios del crecimiento, también pueden estar relacionadas con la anemia, una condición que reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno.
El hierro es un mineral esencial durante la infancia porque interviene en el desarrollo cerebral, la atención y el aprendizaje. Por eso, especialistas en nutrición recomiendan prestar atención a los cambios físicos y de comportamiento y consultar con un profesional de la salud ante cualquier sospecha.
Las señales que deben observar las familias
Entre los síntomas que pueden aparecer cuando un chico tiene anemia por deficiencia de hierro se encuentran:
Palidez: puede notarse en la cara, los labios, las encías, el interior de los párpados y debajo de las uñas.
Cansancio y falta de energía: el niño puede perder las ganas de jugar o mostrar menos interés por las actividades habituales.
Irritabilidad: puede estar más enojado, llorar con frecuencia o mostrarse desganado.
Pérdida de apetito: puede comer menos o manifestar desinterés por los alimentos.
Menor tolerancia al esfuerzo: en algunos casos, puede presentar falta de aire al realizar actividad física.
Estos signos no confirman por sí solos una deficiencia de hierro, ya que también pueden estar asociados a otras condiciones de salud.
Cómo se confirma la falta de hierro
Ante la presencia de estos síntomas, la recomendación es acudir a una consulta médica. El diagnóstico requiere una evaluación profesional y análisis de sangre que permitan medir la hemoglobina y, cuando corresponda, estudiar las reservas de hierro.
Los especialistas advierten que detectar anemia no significa necesariamente que la causa sea una deficiencia de este mineral. También pueden intervenir infecciones, procesos inflamatorios, parásitos u otros problemas de salud.
Por eso, administrar suplementos sin una indicación médica puede resultar inadecuado. El tratamiento debe definirse según el origen del cuadro y las necesidades de cada niño.
Qué alimentos ayudan a prevenir la deficiencia
La alimentación cumple un papel importante en la prevención. Entre las recomendaciones nutricionales se encuentran incorporar fuentes de hierro, como carnes rojas, hígado y pescado, de acuerdo con la edad y las necesidades del niño.
También se aconseja acompañar las comidas con alimentos ricos en vitamina C, que favorecen la absorción del hierro, y ofrecer una alimentación variada, con diferentes texturas y preparaciones apropiadas para cada etapa del desarrollo.
La prevención comienza incluso durante el embarazo y continúa en los primeros meses de vida, cuando una nutrición adecuada resulta fundamental para el crecimiento.
Ante síntomas persistentes o cambios llamativos en el comportamiento, la consulta pediátrica permite identificar la causa y determinar si es necesario realizar estudios o iniciar un tratamiento.