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Choque de trenes en España: las fallas del sistema de seguridad y la orden que se investiga
El choque entre dos trenes de alta velocidad en Toledo dejó un saldo provisional de 69 muertos.
POR REDACCIÓN
El choque entre dos trenes de alta velocidad en la localidad de Urda, en la provincia española de Toledo, dejó al menos 69 muertos y decenas de heridos, según el balance provisional difundido este jueves. Mientras avanzan las tareas de investigación, la reconstrucción de los minutos previos al impacto expone una sucesión de fallas técnicas y decisiones operativas que deberán ser analizadas para determinar cómo se produjo la tragedia.
El accidente ocurrió el miércoles 28 de octubre, sobre la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía. Un tren de Renfe impactó contra la parte trasera de una formación de Iryo que permanecía detenida en las inmediaciones de la estación de Urda.
De acuerdo con la información difundida por el Gobierno español y las comunicaciones entre los maquinistas y el centro de control, la secuencia comenzó con una falla informática que dejó fuera de servicio el sistema de seguridad LZB en un tramo de aproximadamente 63 kilómetros.
La investigación busca establecer por qué los procedimientos alternativos no evitaron que los dos trenes coincidieran en el mismo sector de la vía. Por el momento, no existe una conclusión definitiva sobre las causas ni sobre las responsabilidades.
La falla que dejó sin funcionamiento al sistema de seguridad
Cerca de las 8.30 del miércoles, un problema de comunicación entre tres ordenadores provocó la caída del sistema LZB, utilizado para supervisar la circulación ferroviaria y mantener las distancias de seguridad entre los trenes.
La avería afectó a seis formaciones que circulaban por ese tramo, entre ellas las dos involucradas en el siniestro. El sistema LZB funciona en esa línea desde la década de 1990 y se encuentra en proceso de reemplazo por el sistema europeo ERTMS, una tecnología más moderna.
Tras la falla, los trenes debieron detenerse o adaptar su circulación. En ese contexto, los operadores del centro de control de Adif, ubicado en Atocha, Madrid, comenzaron a coordinar cómo continuar con el servicio mediante un sistema alternativo de señalización.
La orden que quedó bajo la lupa
Uno de los puntos centrales de la investigación es la autorización que recibió el maquinista del tren de Renfe para reanudar la marcha.
Según las comunicaciones difundidas por medios españoles, a las 8.36 un controlador indicó que podía continuar bajo el sistema de bloqueo por señalización lateral (BSL), con “marcha normal”.
La diferencia es importante: circular a marcha normal permite velocidades mucho mayores que hacerlo a marcha vista, procedimiento que obliga al conductor a avanzar con precaución y a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora para poder detenerse ante un obstáculo.
El problema es que la formación de Iryo continuaba detenida. Su maquinista había comunicado dificultades para avanzar y volvió a informar que permanecía frente a una señal de entrada sin poder continuar.
Pese a esas comunicaciones, la orden impartida al tren de Renfe no fue modificada a tiempo, según la reconstrucción publicada a partir de los audios. La colisión se produjo a las 8.53.
Los 17 minutos que pudieron cambiar el desenlace
Desde la autorización para reanudar la marcha hasta el impacto transcurrieron alrededor de 17 minutos. Durante ese lapso, el tren de Renfe recorrió aproximadamente 25 kilómetros mientras la otra formación seguía detenida.
El ministro de Transportes español, Óscar Puente, reconoció que existió un margen temporal para revisar la decisión. Los investigadores deberán determinar qué información tenía el centro de control en cada momento, cómo se interpretaron los avisos de los maquinistas y por qué no se corrigió la orden.
El responsable de seguridad ferroviaria del sindicato UGT en Adif, Antonio Tobal, advirtió que no se debe reducir el análisis a un posible error individual. Desde el sector de los trabajadores también cuestionaron el estado de los sistemas y reclamaron examinar las condiciones de mantenimiento y los recursos disponibles.
La Justicia busca determinar las responsabilidades
La investigación judicial quedó a cargo del juzgado de instrucción de Orgaz, en Toledo, mientras se desarrolla un análisis técnico para reconstruir el accidente y evaluar el funcionamiento de los sistemas ferroviarios.
Entre las medidas dispuestas se encuentran la custodia de las cajas negras de los trenes, la preservación de los restos y la recopilación de las comunicaciones registradas en el centro de control.
Las autoridades deberán establecer si se aplicaron correctamente los protocolos previstos ante una falla de señalización y si existieron otros problemas técnicos que contribuyeron al choque.