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Política > La Plata

Comienza juicio oral a exgerente de Molinos por complicidad con la dictadura

El próximo 10 de septiembre comenzará el juicio contra Emilio Parodi, antiguo CEO de Molinos, por el secuestro ilegal de tres trabajadores en alianza con el Terrorismo de Estado. 

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
Parodi está acusado como partícipe necesario del secuestro de Francisco Fernández, Roberto José Rivolta Bonino y Santos Ojeda.

 

En un nuevo hito en la búsqueda de justicia por los crímenes de la última dictadura cívico-militar, el próximo 10 de septiembre a las 11, el Tribunal Oral Federal 2 de La Plata dará inicio al juicio oral contra Emilio Parodi (85 años), exgerente de la firma Molinos Río de la Plata (perteneciente en ese entonces al grupo Bunge & Born).

Parodi llega al banquillo de los acusados como partícipe necesario y cómplice de la desaparición de tres trabajadores de la empresa, un proceso que debió atravesar un largo camino judicial desde la denuncia presentada por los hijos de las víctimas en 2013 y la detención e indagatoria del imputado diez años después. Actualmente resta definir si el acusado asistirá presencialmente o participará mediante videoconferencia.

El debate contará con un único imputado debido a que durante el transcurso de la instrucción fallecieron otros exgerentes involucrados, tales como el presidente de la empresa Carlos Alberto Jacobi, Ricardo Canullo y Gonzalo Madero, mientras que otros responsables continúan con vida sin haber sido indagados a pesar de los reclamos de las querellas. Las acusaciones contra Parodi —quien ocupó varios cargos jerárquicos, incluido el de jefe de personal de la planta de Avellaneda— se centran en el secuestro y desaparición forzada de Francisco Fernández, Roberto José Rivolta Bonino y Santos Ojeda, perpetrados el 7 de julio de 1976 por la mañana.

Las víctimas, que contaban con militancia gremial en la Agrupación 17 de octubre en la planta de Avellaneda, fueron interceptadas de manera ilegal: Ojeda a las 5 de la mañana al salir de su turno, Fernández a las 6 en el ingreso a la fábrica por dos personas de civil, y Rivolta dos horas más tarde en la misma entrada. Continúan desaparecidos.

Al elevar la causa a juicio en diciembre de 2024, el juez federal Ernesto Kreplak remarcó la complicidad empresarial: "Teniendo en consideración el rol que cumplía Parodi, resulta imposible que los secuestros de los trabajadores efectuados en la planta hayan pasado desapercibidos para el encartado [...] el imputado intervino en esos sucesos no sólo por el mero conocimiento de ellos sino por su contribución a producirlos", facilitando la consumación de las detenciones al poner las instalaciones fabriles a disposición de los captores y actuando como cómplice primario indispensable.

Si bien el juicio se abocará a estos tres hechos específicos, la represión persecutoria en la compañía tuvo dimensiones mayores: desde el secuestro de Avelino Freitas el 1 de julio de 1976 hasta julio de 1978 se contabilizó la desaparición o asesinato de 26 obreros, obreras y delegados con compromiso en las luchas sindicales previas. Un punto de inflexión histórico en la firma había sido el secuestro extorsivo de los hermanos Juan y Jorge Born por parte de Montoneros en septiembre de 1974, tras el cual se produjo el ingreso de Parodi a la compañía en paralelo con el incremento de la persecución y la presión sobre los delegados.

De acuerdo con un informe de la Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero (OFINEC) de la Procuraduría General, la empresa se benefició notablemente con estas prácticas represivas y despidos: para 1977, al carecer de representación gremial, Molinos logró reducir del 14% al 8% el presupuesto destinado a salarios y disminuyó en un 15% su planta de trabajadores y trabajadoras.

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