PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Economía > Tras el anuncio

Cómo es el plan de Milei para cambiar la Carta Orgánica del BCRA

En términos estructurales, los principales ejes revelados del proyecto buscan retrotraer las funciones de la entidad a 1992, prohibir el financiamiento al Tesoro y blindar la duración del cargo a sus autoridades y el modo de su remoción. 

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
El proyecto enviado al Congreso busca retrotraer el funcionamiento del Banco Central al esquema normativo de 1992.

 

El anuncio por cadena nacional del envío al Congreso para reformar la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) marca uno de los hitos políticos y económicos más ambiciosos de la gestión de Javier Milei. Al otorgarle una trascendencia institucional superior a otros proyectos normativos, el Ejecutivo busca asentar por ley un giro doctrinario: retrotraer el funcionamiento de la autoridad monetaria al esquema de 1992 y prohibir de forma tajante el financiamiento al Tesoro.

Sin embargo, detrás del objetivo de erradicar la inflación y dotar de independencia al organismo, la iniciativa abre un intenso debate entre economistas y exfuncionarios sobre la viabilidad, los tiempos y los costos de imponer un marco normativo tan rígido en una economía históricamente inestable.

Claves para entender la reforma del Banco Central

Mandato único y fin de la emisión: El proyecto elimina la responsabilidad del BCRA sobre el empleo, la producción y el desarrollo social, concentrando su único objetivo en preservar el valor de la moneda. Prohíbe de forma tajante emitir dinero para cubrir el déficit del Tesoro y propone tipificar la emisión injustificada en el Código Penal.

Retorno al esquema de 1992: La iniciativa busca anular las modificaciones aplicadas en 2012 durante el mandato de Cristina Kirchner y retrotraer la Carta Orgánica al texto aprobado en la presidencia de Carlos Menem. Esto quita facultades para regular tasas bancarias, fijar cupos de créditos productivos para PyMES y limitar comisiones de billeteras virtuales.

Eliminación de las Letras Intransferibles: Se busca prohibir el uso de estos instrumentos de deuda intraestatal con los que el Tesoro tomaba reservas en dólares del Banco Central. Asimismo, se eliminan las transferencias de dividendos desde la entidad monetaria hacia el Ejecutivo para financiar gasto público.

"Blindaje" y mayor independencia del directorio: Para garantizar la autonomía de las autoridades del BCRA y desvincularlas de los vaivenes políticos, se establece que el Poder Ejecutivo solo podrá remover al presidente o directores del organismo con el aval de los dos tercios de ambas cámaras del Congreso.

La historia de la Carta Orgánica

La Carta Orgánica del Banco Central ha sido históricamente un terreno de disputa sobre la política económica en Argentina. En 1992, bajo el marco de la Convertibilidad, se aprobó un texto que garantizaba la independencia de la entidad y la estricta prohibición de emitir sin respaldo.

Sin embargo, en 2012 la reforma impulsada por el kirchnerismo instauró un "mandato dual", permitiendo al BCRA intervenir de forma activa en el fomento del empleo, el crédito a PyMES y el desarrollo social, además de ampliar los límites para financiar al Tesoro Nacional. Mientras los defensores de aquel modelo argumentaban que se trataba de una herramienta clave para sostener la economía y responder ante crisis de liquidez o deudas internacionales, sus críticos advirtieron que la excesiva emisión degeneró en tensiones cambiarias e inflación. La propuesta actual de Milei busca cerrar ese ciclo y volver a las bases monetaristas del proyecto de los años noventa.

El fin del mandato dual: la discusión por las funciones

El corazón de la reforma radica en eliminar el "mandato dual" introducido en 2012 durante la gestión de Cristina Kirchner. Aquella modificación permitía al BCRA intervenir de forma activa en el fomento del empleo, el desarrollo con equidad social y la regulación del crédito productivo para PyMES.

Con la nueva iniciativa, el único objetivo del BCRA pasará a ser la preservación del valor de la moneda. Para los defensores de la teoría monetarista, concentrar las facultades de la entidad únicamente en el control de la base monetaria, encajes y tasa de referencia es el único camino para garantizar la estabilidad de precios a largo plazo. Por el contrario, voces críticas señalan que despojar al Central de la capacidad de regular comisiones bancarias, billeteras virtuales o promover líneas crediticias quita herramientas clave para proteger a los sectores productivos en momentos de desaceleración.

Emisión prohibida y el debate sobre las herramientas anti-crisis 

Uno de los puntos más drásticos del texto es la penalización de la emisión monetaria injustificada para cubrir déficit fiscal, tipificándola incluso en el Código Penal. La medida apunta a cortar de raíz el mecanismo de asistencia al Tesoro y erradicar instrumentos como las Letras Intransferibles.

Desde la perspectiva del análisis económico, este aspecto genera opiniones encontradas:

El argumento de la ortodoxia: Prohibir los adelantos al Ejecutivo actúa como un compromiso creíble frente a los mercados, impidiendo que los gobiernos echen mano a la maquinita para financiar expansiones del gasto público.

La mirada pragmática y heterodoxa: Exautoridades de la entidad advierten que clausurar totalmente la vía del financiamiento intraestatal le quita al Estado la capacidad de reacción ante shocks externos imprevistos o emergencias de gravedad histórica —como pandemias o defaults en mercados internacionales—, donde la emisión de liquidez resulta el único recurso disponible para evitar un colapso.

Remoción

El proyecto propone que la remoción del presidente y los directores del BCRA requiera la aprobación de los dos tercios de ambas cámaras del Congreso, un mecanismo pensado para aislar a la cúpula monetaria de las presiones del poder político de turno.

No obstante, analistas del mercado cuestionan la oportunidad del anuncio. Con reservas internacionales netas que continúan en terreno negativo y un esquema cambiario condicionado, señalan que declarar la independencia formal del organismo no cambia automáticamente la realidad operativa de la economía. Existe el riesgo de "quemar" un instrumento institucional de shock antes de haber consolidado un colchón de reservas y restablecido la confianza de fondo.

En definitiva, la reforma del Banco Central no representa solo una discusión técnica sobre agregados monetarios, sino un choque entre dos visiones del Estado: una que busca encorsetar de manera permanente las decisiones de política económica para forzar la disciplina fiscal, y otra que defiende la flexibilidad de la autoridad monetaria como amortiguador ante las crisis.
 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Más Leídas

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD