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Con guitarra y versos, José Rivero mantiene viva una tradición sanjuanina
Con más de tres décadas de trayectoria, el payador sanjuanino alentó a las nuevas generaciones a mantener viva esta tradición.
Por Maximiliano Maldonado Hace 2 horas
Cada 23 de julio se conmemora en Argentina el Día del Payador, una fecha que homenajea a quienes mantienen viva una de las expresiones más representativas de la tradición gaucha: el arte de improvisar versos. En San Juan, uno de los grandes referentes de esa disciplina es José Rivero, quien a sus 62 años lleva más de tres décadas recorriendo escenarios, festivales y jineteadas con la guitarra al hombro y la rima siempre lista.
En diálogo con DIARIO HUARPE, el payador recordó cómo comenzó un camino que, sin imaginarlo, lo convertiría en una de las voces más reconocidas del tradicionalismo sanjuanino. "Desde 1990, cuando se fundó el Centro Tradicionalista El Mangrullo, mis compañeros me pusieron por primera vez arriba de un escenario para decir esos versos que me iban saliendo en ese momento. Ahí fue donde empezó todo", recordó.
Ese debut le abrió las puertas para participar de una fiesta criolla en Pedernal, invitado por el tropillero Octavio Salinas. A partir de entonces, su nombre comenzó a sonar en distintos puntos de la provincia. "Prácticamente no se conocían otros payadores sanjuaninos. Venía Gustavo Guichón de otras provincias y cuando me escucharon dijeron: 'Este no sabe mucho, pero es de acá'. Así me empezaron a llamar y eso me dio fuerzas para estudiar la métrica y aprender el verdadero mecanismo de la payada", contó entre risas.
Un arte que crece en San Juan
Rivero aseguró que la realidad cambió mucho desde aquellos años y celebró que hoy existan nuevos exponentes del género. "Ya ha pasado mucha agua bajo el puente. Está mi hija, Pichón Paredes; también Martín Guevara, que improvisa muchísimo; Óscar Barzola, que está aprendiendo, y otros chicos en Caucete. Además, en muchas jineteadas aparecen personas que quizás no se dedican a ser payadores, pero cuando les piden un verso lo improvisan naturalmente".
Para el artista, ese interés demuestra que la tradición sigue viva y que todavía hay espacio para seguir formando nuevos representantes.
El secreto de una buena payada
Durante la charla, Rivero explicó que una payada es mucho más que improvisar. "Se llama payada al encuentro de dos payadores. Puede ser amistosa o un contrapunto, donde uno y otro se responden sobre un tema. En Chile, por ejemplo, se usa mucho el pie forzado, donde el público propone una frase y desde ahí comienza la improvisación".
El sanjuanino también describió las distintas estructuras poéticas que utilizan los payadores, como la cuarteta, la sextilla, la octavilla y la tradicional décima espinela, creada por Vicente Espinel en el siglo XVI y popularizada en la literatura gauchesca por José Hernández.
Como muestra de su talento, improvisó en plena entrevista una sextilla dedicada al equipo periodístico. "Con la sextilla pareada, con la copla improvisada, voy a decirle señor, mucha sorpresa grandota, que Huarpe me haga una nota el Día del Payador", recitó sin titubear.
"El payador es el rapero de antes"
Sobre el final de la entrevista, Rivero dejó un mensaje dirigido a los más jóvenes, especialmente a quienes actualmente practican freestyle o rap. "Yo digo que el payador es el rapero de antes. Hay muchos años de diferencia, pero la esencia es la misma: improvisar. Si hoy hay chicos rapeando en las plazas, también pueden interesarse por la payada".
Y agregó: "Cuando aprendan la cuarteta, la sextilla, la octavilla o la décima, van a empezar a darle forma a eso que ya les nace, que es improvisar".
Finalmente, expresó su mayor deseo para el futuro de esta tradición."Hay que aprender el arte del payador para que no muera nunca. Es un arte repentista que va de la mano de nuestras reuniones gauchas, de las jineteadas y de toda esa cultura criolla que sigue viva en San Juan. Mientras haya alguien dispuesto a agarrar una guitarra y decir un verso, el payador seguirá existiendo".