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Política

Crece la polémica por el acuerdo comercial con Chile y el gobierno kelper

Mientras el Gobierno de Milei sobreactúa con anuncios de sanciones a empresas petroleras operando en las islas. Por debajo, avanza un acuerdo bilateral entre Punta Arenas y la administración colonial para abastecimiento de recursos. 

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
Disputa geoestratégica por los pasos interoceánicos y la Antártida.

Un nuevo foco de conflicto diplomático y territorial se encendió en el sur del continente tras el anuncio del alcalde chileno de Punta Arenas, Claudio Radonich, sobre un inminente acuerdo comercial con las autoridades británicas de las Islas Malvinas.

El convenio, que busca trasladar mercadería desde noviembre a través de la naviera Easter Island, coincide con un abrupto giro nacionalista del presidente Javier Milei, quien por cadena nacional anunció sanciones a petroleras que operen en las islas y la reactivación de una base "integral" en Tierra del Fuego.

La delegación kelper tiene previsto viajar a Punta Arenas a fines de este mes para rubricar el acuerdo, que permitirá enviar desde alimentos hasta materiales de construcción, gas licuado y repuestos.

Esta nueva vía marítima resultaría mucho más asequible y cercana que la actual ruta de Montevideo (que exige 2.000 kilómetros de recorrido). Sin embargo, reactiva el litigio fronterizo, ya que los buques deberán atravesar el Mar Argentino, devolviendo al Estrecho de Magallanes su condición de punto estratégico en disputa.

La política del gobierno libertario sobre Malvinas resulta desconcertante, sobre todo en vísperas de un año electoral donde Milei ya adelantó que buscará la reelección.

Las recientes medidas sancionatorias llegan apenas una semana después de que la gestión nacional autorizara a un buque británico a recalar en el puerto de Ushuaia.

Este escenario se da tras meses de roces con el gobierno del ultraderechista chileno José Antonio Kast. En enero, el jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentino, Hernán Montero, afirmó que la boca del Estrecho es argentina.

Semanas atrás, el jefe de la Fuerza Aérea, Gustavo Valverde, también cuestionó la soberanía del paso austral, motivando una nota de protesta de Kast. La tensión bajó tras una breve visita de Milei a Chile y las declaraciones del ministro de Defensa argentino, Carlos Presti, quien calificó los dichos como una "confusión" y "desprolijidad".

El trasfondo geopolítico global

Para el doctor en Historia (UBA), Leandro Morgenfeld, este conflicto tiene como telón de fondo la disputa geoestratégica por los pasos interoceánicos y la Antártida. "No es más que la vieja Doctrina Monroe, de afirmarse Estados Unidos territorialmente desde Groenlandia hasta Tierra del Fuego", advirtió a Tiempo Argentino.

Según el historiador, Magallanes y el Canal de Beagle, sumados al avance de la OTAN en Malvinas, son claves para la proyección antártica en un contexto de afinidad ideológica entre Kast, Milei y los intereses de EE.UU. Todo esto ocurre mientras Donald Trump busca una mayor participación del Reino Unido en el Estrecho de Ormuz.

Historia y control del Estrecho

A nivel geográfico e histórico, el Estrecho de Magallanes pertenece a Chile desde 1843, cuando Juan Williams, al mando de la goleta Ancud, fundó el fuerte Bulnes y tomó posesión efectiva del paso interoceánico. Tras la fundación de la colonia de Punta Arenas en 1848, la soberanía chilena fue ratificada por Argentina en los tratados internacionales de 1881 y 1984.

El canal de 570 kilómetros, que conecta los océanos Atlántico y Pacífico entre la Patagonia chilena y la isla Grande de Tierra del Fuego, es de jurisdicción chilena pero de "libre navegación" garantizada para buques de todas las banderas.

A pesar de ser más seguro que el temido Cabo de Hornos, el estrecho es peligroso: presenta vientos que superan los 100 km/h, clima extremo, pasajes angostos y corrientes impredecibles.

El histórico paso debe su nombre al portugués Fernando de Magallanes, quien al mando de la expedición española lo atravesó en 1520. Originalmente lo llamó Estrecho de Todos los Santos (por finalizar el cruce el 1 de noviembre), pero la Corona española y los cartógrafos lo rebautizaron con el apellido del navegante.

La Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante de Chile (DIRECTEMAR) es el ente que controla el tránsito en la zona y será quien, desde noviembre, ostente el rol clave de autorizar esta polémica nueva ruta comercial hacia el archipiélago malvinense, firmemente reclamado por la Argentina.

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