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La IA gana lugar en la crianza materna y psicólogos expertos piden marcar límites
Dos psicólogos explicaron por qué la IA puede orientar dudas puntuales, pero no reemplazar el criterio materno ni la ayuda profesional.
POR REDACCIÓN
En este Día de la Madre, la crianza convive con una herramienta cada vez más presente: la inteligencia artificial. Ante dudas sobre sueño, lactancia, llanto, alimentación o emociones propias, muchas madres encuentran respuestas inmediatas desde el celular. Esa facilidad puede servir como primera orientación, pero especialistas advierten que convertirla en la principal guía de la maternidad puede aumentar la ansiedad y debilitar la confianza en el propio criterio.
Las IA conversacionales trabajan con modelos de lenguaje entrenados sobre grandes cantidades de información y generan respuestas a partir de patrones. Pueden acercar información rápidamente, pero no conocen a una madre ni a su bebé como lo hace un profesional que evalúa su historia, su salud y su contexto.
Juan Samat, psicólogo especializado en Inteligencia Artificial, explicó que su atractivo está en la disponibilidad: se puede consultar a cualquier hora y sin sentir que alguien juzga la pregunta. Sin embargo, advirtió que esa comodidad no debe confundirse con conocimiento clínico.
“No es un Dios que sabe todo”, declaró a DIARIO HUARPE Samat.
Cuando la respuesta empieza a mandar
Para el psicólogo, el riesgo aparece cuando la IA deja de ser una consulta puntual y se transforma en una voz a la que no se discute. Cada maternidad es distinta y una indicación general puede no contemplar el estado emocional de la madre o la edad del bebé.
Esa dependencia puede hacer que la madre desconfíe de sus decisiones y busque confirmación para cada paso. Samat señaló que ninguna herramienta debería reemplazar a familiares, redes de apoyo o profesionales, ni convertirse en refugio emocional.
Camila Ochoa, psicóloga especializada en maternidad, explicó que el puerperio y la crianza implican cambios hormonales, emocionales, familiares y en el sueño. Una respuesta rápida puede aliviar una urgencia.
El problema comienza cuando esa respuesta se interpreta como una orden. “Puede terminar generando mayores niveles de ansiedad, de inseguridad y de dependencia de estar constantemente consultándole a la IA qué tengo que hacer”, explicó.
El bebé necesita cuidadores sensibles
Ochoa remarcó que no existen estudios consistentes que permitan afirmar que usar IA produzca por sí solo un daño en el apego. Sin embargo, una dependencia excesiva puede interferir en la atención que necesita el vínculo cotidiano.
“El bebé necesita cuidadores sensibles, no cuidadores perfectos. Necesita que haya un otro conectando con lo emocional, mirándolo a los ojos, interpretando sus señales y adaptando las respuestas a sus señales particulares”, señaló.
Estar pendiente del teléfono puede favorecer inseguridad, perfeccionismo y necesidad de validación externa. En casos prolongados, esa dinámica puede generar distanciamiento si la búsqueda constante de respuestas reemplaza la observación y la conexión con el bebé.
Aprender también implica equivocarse
Para ambos especialistas, maternar no significa tener todas las respuestas desde el primer día. Parte del proceso consiste en conocer al bebé, interpretar sus señales, pedir ayuda y aceptar que también habrá errores.
Samat insistió en que no debe existir vergüenza al consultar a familiares o profesionales. La contención humana permite escuchar matices que una herramienta digital no interpreta de la misma manera.
La IA sí puede servir para dudas pequeñas, organizar información, preparar preguntas para una consulta o explorar alternativas sobre rutinas. Ochoa resumió el límite: “No demonicemos el uso de la IA, pero tampoco la idealicemos”.
Cuando aparece angustia persistente, ansiedad intensa, dificultades en el vínculo o dudas sobre la salud de la madre o del bebé, la respuesta debe salir de la pantalla y llegar a un profesional. En el Día de la Madre, el mensaje es claro: criar no exige perfección, sino presencia, afecto, aprendizaje y una red dispuesta a acompañar.