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Crisis en la CNEA: despidos masivos y el futuro incierto de la tecnología nuclear argentina
El personal se enteró un día antes de la rescisión de sus contratos. Hay despidos en todas las áreas. Se trata de uno de los organismos científicos y tecnológicos más importantes del país.
POR REDACCIÓN
La tecnología nuclear argentina, un orgullo que durante décadas funcionó como el motor de la soberanía tecnológica nacional, atraviesa hoy una de sus jornadas más oscuras. Sin aviso previo a las gerencias y en una maniobra ejecutada a través de un sistema informático, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) decidió prescindir, de un plumazo, del 20% de su personal contratado.
La noticia no llegó por los canales formales de recursos humanos ni en una reunión de gestión. Los trabajadores se enteraron de su destino al ingresar al sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE). Un clic, una notificación digital y el fin de años de formación especializada.
El vacío en los laboratorios
Lo que inicialmente se intentó presentar como una reducción administrativa pronto reveló una realidad mucho más alarmante. El recorte alcanzó los pilares del organismo: el proyecto CAREM, los laboratorios químicos, las áreas de tecnología nuclear y las relaciones internacionales.
Martín Iofrida, secretario general de la Asociación de Profesionales de la CNEA (APCNEAN), lo define con crudeza: “La gente se fue enterando de que se quedaba sin trabajo con un día de anticipación”. Para el trabajador, el panorama a partir de hoy es desolador. “Laboratorios de alta complejidad quedan sin operadores, instalaciones de prueba paralizadas y una carga administrativa insostenible que recae sobre investigadores que ahora deberán hacer malabares para no detener el ritmo de trabajo”, advierte.
La contradicción no hace más que profundizar el malestar. Apenas semanas atrás, las autoridades hablaban de una renovación total de contratos hasta fin de año. Hoy, el clima en los pasillos de la Avenida del Libertador 8250 es de incertidumbre y bronca. La irrupción de la Gendarmería en la sede central durante la tarde del martes, ante el reclamo de los trabajadores, terminó de marcar el quiebre absoluto entre la gestión y su capital humano.
De la ciencia a la improvisación
Mientras la institución pierde a sus cuadros técnicos, las dudas sobre el criterio de la actual administración se multiplican. La reciente designación de Gisela Mangone —cuya experiencia profesional previa se centraba en la instrucción de yoga— al frente de la gerencia de Recursos Humanos se convirtió en un símbolo de lo que los trabajadores denuncian como un “vaciado” del organismo.
Adriana Serquis, expresidenta de la CNEA y actual diputada nacional, no ahorró críticas ante lo que calificó como una decisión “arbitraria y sin fundamento”. Serquis recordó que hace menos de un mes, la propia Secretaría de Asuntos Nucleares presentaba los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina 2026, prometiendo exportaciones de alto valor agregado. “Esto no se puede llevar a cabo deteriorando a la institución y vaciándola de los profesionales que tanto invertimos en formar”, sentenció desde sus redes sociales.
Un sector al límite
La sangría en la CNEA no es solo de contratados; es un goteo constante de talentos que abandonan el barco ante salarios que han perdido toda competitividad. Con una caída del poder adquisitivo que exigiría un aumento del 65% para recuperar los niveles de 2023, la institución ve cómo sus ingenieros emigran. “Hay profesionales recibidos que cobran un millón de pesos”, grafica Iofrida. En el último tiempo, cerca del 10% de la planta total ya había renunciado por sus propios medios.
El conflicto ahora se traslada a la calle. Con el proyecto CAREM prácticamente paralizado, la extensión de vida de Atucha I en suspenso y la PIAP desfinanciada, los trabajadores advierten que no permitirán el “desguace”.
Hoy, la sede central de la CNEA amaneció bajo el signo de la protesta. Con la consigna “En CNEA no sobra nadie”, científicos, ingenieros y administrativos se plantan contra un modelo que, por ahora, parece haber decidido cambiar los reactores por el ajuste.