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Dolor muscular: cómo aliviar contracturas de forma natural y segura
La doctora Liliana Cáceres explica cómo abordar contracturas y dolor muscular con fitomedicina como complemento del cuidado.
Por Brenda Uñate Hace 1 hora
El dolor muscular y las contracturas forman parte de la vida cotidiana: pueden aparecer después de un esfuerzo, por movimientos repetitivos, largas horas frente a una pantalla o incluso por estrés. Aunque muchas molestias son leves, saber cuándo consultar es fundamental.
En Salud & Bienestar, la doctora Liliana Cáceres, otorrinolaringóloga especialista en fitomedicina, explicó que el dolor no es solo una molestia.
“El dolor es un sistema también de protección y de alarma de nuestro cuerpo para decirnos que hay un sector, un lugar que está necesitando atención”, señaló.
El dolor y sus formas
La especialista explicó que el dolor agudo cumple una función protectora. Una torcedura o un golpe son ejemplos frecuentes. En cambio, el dolor crónico persiste durante más de tres meses y puede involucrar una mayor sensibilidad del sistema nervioso.
El dolor neuropático puede provocar ardor, quemazón, electricidad o pinchazos. El dolor nociplástico puede aparecer cuando el sistema nervioso está sensibilizado.
El dolor muscular es de los más habituales y puede surgir por ejercicio intenso, movimientos repetidos, sedentarismo o tensión. Permanecer mucho tiempo frente a una computadora o mirando el celular puede generar rigidez y molestias cervicales, dorsales y lumbares. El estrés también puede aumentar la tensión en cuello, hombros, espalda y mandíbula.
Movimiento y cuidados
Para prevenirlas, Cáceres recomendó mantenerse en movimiento, combinar actividad aeróbica con fuerza y flexibilidad y evitar permanecer rígidos durante horas. Si se trabaja sentado, las pausas para caminar, estirar y mover el cuello son importantes. También aconsejó aumentar la actividad física de manera gradual, dormir bien, hidratarse y mantener una alimentación variada con proteínas.
Ante una contractura leve, el movimiento suave puede ayudar.
“Lo ideal es prestarle atención y de a poquito ir moviendo lo que me permita el cuerpo, en forma progresiva”, explicó.
En dolores crónicos, evitar completamente el movimiento puede aumentar la rigidez y dificultar las actividades cotidianas.
El calor puede aliviar contracturas y tensión muscular mediante compresas, una bolsa de agua caliente o una ducha. El frío, en cambio, puede utilizarse de manera local ante golpes o lesiones agudas con inflamación, protegiendo la piel.
Fitomedicina como complemento
La especialista mencionó árnica, romero y jarilla por sus usos tradicionales, y explicó que pueden utilizarse de manera tópica mediante oleatos, preparados en aceite para masajes.
En el caso de la ruda, remarcó que requiere mayores precauciones porque puede generar sensibilidad a la luz y reacciones en la piel. Recomendó probarla previamente, evitar el sol en la zona tratada y no utilizarla de esta manera durante el embarazo ni en niños.
Estas alternativas no reemplazan una evaluación médica. Si hubo un traumatismo importante, el dolor aumenta, existe mucha inflamación o aparecen nuevas sensaciones, es necesario consultar. Estas herramientas pueden acompañar tratamientos profesionales, pero no deben postergar una consulta.
Dato
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