Viernes 05 de Junio
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Salud y Bienestar > Más allá del peso

Trastornos alimentarios: señales de alerta y claves para prevenir

La nutricionista Victoria Menin advirtió sobre los trastornos alimentarios y destacan la importancia del diálogo y la detección temprana.

Por Brenda Uñate
Hace 2 horas

La nutricionista Victoria Menin dio a conocer las claves para abordar los trastornos de la conducta alimentaria.

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) representan una problemática de salud cada vez más visible y preocupante. Aunque suelen asociarse únicamente al peso corporal, los especialistas advierten que se trata de alteraciones de la salud mental que impactan profundamente en el organismo, las emociones, las relaciones sociales y la calidad de vida. Sobre este tema reflexionó la licenciada Victoria Menin, nutricionista, durante una entrevista en Salud & Bienestar, programa que se emite por HUARPE TV, señal 19.2 de TDA, Kick y YouTube.

“Los trastornos de la conducta alimentaria son alteraciones psíquicas que repercuten en nuestra calidad de vida y en nuestro organismo”, explicó la profesional. Según indicó, el punto central de estas patologías es la distorsión de la imagen corporal, es decir, una percepción alterada de cómo la persona ve y siente su propio cuerpo.

La especialista remarcó que los cuadros más frecuentes son la anorexia nerviosa y la bulimia, dos trastornos con características diferentes, pero que requieren atención temprana y abordaje profesional.

Señales que pueden encender una alarma

En el caso de la anorexia nerviosa, la principal característica es la restricción extrema de alimentos. Esto puede generar alteraciones metabólicas, hormonales y afectar el crecimiento y desarrollo cuando aparece durante la adolescencia.

Menin explicó que suelen ser personas muy autoexigentes, que evitan situaciones relacionadas con la comida y presentan una marcada preocupación por su peso e imagen corporal. Entre las consecuencias físicas pueden aparecer pérdida del ciclo menstrual, aumento del vello corporal y deterioro general del estado nutricional.

Por otro lado, la bulimia se caracteriza por episodios de ingesta compulsiva o atracones seguidos de conductas compensatorias, principalmente el vómito inducido. A diferencia de la anorexia, quienes la padecen pueden mantener un peso aparentemente normal, lo que dificulta su detección.

“Son personas con un peso normal tendiendo al sobrepeso, entonces es muy difícil identificarlas”, señaló la nutricionista.

Entre las señales de alerta que pueden observar las familias aparecen cambios bruscos en los hábitos alimentarios, ausencias frecuentes durante las comidas, aislamiento social, visitas recurrentes al baño después de comer, inflamación facial, desgaste del esmalte dental o lesiones en los dedos provocadas por el contacto repetido con el ácido del vómito.

El valor del diálogo y el acompañamiento

La profesional destacó que las redes sociales y los modelos de belleza poco realistas tienen una fuerte influencia, especialmente durante la adolescencia. La búsqueda de cuerpos idealizados puede generar una presión constante que afecta la autoestima y favorece conductas de riesgo.

Frente a este escenario, Menin hizo hincapié en la importancia de la comunicación familiar. “El diálogo es crucial en todas las etapas de la vida, pero principalmente en esta transición de niño a adulto”, afirmó.

Escuchar, acompañar y generar espacios de confianza puede facilitar que los jóvenes expresen sus preocupaciones y emociones antes de que el problema avance. También recomendó prestar atención a conductas como el uso constante de ropa muy holgada, la pérdida de interés por actividades sociales o los cambios marcados en el estado de ánimo.

En cuanto al tratamiento, destacó que debe realizarse mediante un equipo interdisciplinario integrado por médicos, psicólogos y nutricionistas. Cada profesional aporta herramientas específicas para recuperar la salud física y emocional de la persona.

Desde el área nutricional, el objetivo es corregir déficits alimentarios, evaluar el estado corporal, recuperar hábitos saludables y acompañar el proceso de recuperación. Sin embargo, Menin subrayó que ningún abordaje será efectivo sin el compromiso del entorno familiar.

“Pensar que esto tiene solución y que es necesario un compromiso de la persona y de su entorno familiar”, expresó.

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