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País > Polémica designación

Cuestionan las credenciales de la nueva secretaria de ciencia

Adriana Baravalle fue presentada como “doctora” por un título emitido en una universidad a distancia de Honolulu. Tras los cuestionamientos a sus credenciales y a su formación, el Gobierno borró su nombre de la web oficial.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
Baravalle fue nombrada como sucesora de Darío Genua.

Una nueva polémica del Gobierno de Javier Milei con el sector de los científicos argentinos se desató por la designación de la nueva representante del área que quedó envuelta en un escándalo. 

Adriana Baravalle, especialista en inteligencia artificial, fue presentada como “doctora” en el comunicado oficial, haciendo referencia a un título emitido en una dudosa universidad virtual de Honolulu, Hawái. 

Con el paso de las horas y la suma de cuestionamientos, la web oficial de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología quitó el título de la flamante funcionaria y, posteriormente, su nombre dejó de formar parte de la página oficial.

Tras un período de acefalía, Baravalle fue nombrada como sucesora de Darío Genua mediante el Decreto 730/2026, firmado por el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. En la presentación formal, el Gobierno la describió señalando: “La Dra. Baravalle cuenta con una extensa trayectoria profesional y académica en inteligencia artificial, ciencia de datos, ciberseguridad e innovación tecnológica. Es investigadora y profesora universitaria, Doctora en Inteligencia Artificial y Magíster en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento, y actualmente se desempeña como Directora del Laboratorio de Tecnologías Exponenciales de la Universidad Austral”. 

Sin embargo, en el decreto de nombramiento figuraba como “magíster” y no está claro si posee formación de grado.

Las irregularidades en sus credenciales académicas

Fue el programador y periodista Maximiliano Firtman quien primero llamó la atención sobre el currículum de la flamante secretaria. Tras un repaso por su perfil en LinkedIn, cotejado con los datos que aportó el comunicado y los que figuran en su CV, Firtman detalló que “su doctorado en IA es trucho. 

La ‘universidad’ no es reconocida ni en Honolulu y tal vez por eso ella ocultaba el nombre; no tendría título de grado; es Analista de Sistemas (terciario) pero lo hizo de grande (47-50 años). Entró a IT en los últimos años; su magíster en Datos es legal pero con aclaraciones: A) lo habría hecho sin título de grado ni terciario B) era empleada de la universidad que le hizo la excepción C) era parte del consejo de dirección de posgrados, o sea, estaba en los dos lados del mostrador; está haciendo otro doctorado real en la universidad que la empleaba, probablemente para evitar que le cuestionen el Dra/PhD. Con otra excepción porque seguiría sin título de grado”.

El especialista aclaró: “No tiene que tener credenciales académicas para ser secretaria aunque son preferibles para esa secretaría en particular. El planteo es sobre la ética de lo que efectivamente muestra como credenciales”. 

Como consignó El Grito del Sur, la American Andragogy University dice en su propia web que ofrece programas a distancia para personas adultas que tengan la capacidad de llevar a cabo un “estudio autodidacta”, destacando el uso de «métodos andragógicos, independientes, no tradicionales o no convencionales» y careciendo de reconocimiento oficial.

Al cierre de esta nota, el nombre de Baravalle no figuraba en la web de la Secretaría y, llamativamente, su perfil tampoco aparecía en el sitio de la Universidad Austral, arrojando el mensaje: “Lo sentimos, la página que busca no fue encontrada”.

Críticas del sector científico

Las repercusiones dentro de la comunidad científica no se hicieron esperar. “Ha habido buenos gestores de ciencia que no han sido científicos. Ahora, lo que me parece mal es que la vendan como una académica porque no lo es. Si entrás a Scopus, la principal base de datos de publicaciones científicas, tiene una sola publicación con cero citas”, dijo Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, al diario Página 12.

Durán agregó: “En principio, el gobierno no está forzado a poner a un investigador científico a cargo de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, aunque sí sería deseable si este fuera un mandato razonable. Sería necesario que, además de saber gestionar, conociera a la comunidad y sus necesidades”. Y remató: “Está claro que hay una decisión de desguazar el sistema de ciencia y tecnología y, por lo tanto, nadie que tenga cierto apego a la comunidad y demuestre ganas de fortalecerla, agarraría un lugar así”. Ni Darío Genua ni Alejandro Cosentino, predecesores de Baravalle, provenían del sector científico; Genua llegó a la gestión libertaria en 2024 de la mano de Santiago Caputo tras su paso por el ENACOM, mientras que Cosentino contaba con trayectoria como empresario fintech.

Perfil de la nueva funcionaria

Más allá de la controversia por sus títulos, el comunicado oficial señaló que Baravalle posee un perfil que “articula los mundos de la academia, la tecnología aplicada y la política internacional para impulsar un progreso hacia el desarrollo responsable de la IA”, agregando que “su incorporación tendrá como objetivo profundizar la agenda de innovación y transformación tecnológica del Estado, impulsar el desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías y fortalecer la articulación entre el sector público, el sector privado y el ecosistema científico y académico”.

Pese al convulsionado debut, la funcionaria recibió felicitaciones de parte de la Facultad Militar Conjunta, dependiente del Ministerio de Defensa, organismo que destacó que ha abordado temáticas vinculadas con la inteligencia artificial, ciberseguridad y computación cuántica, resaltando entre ellas su artículo “Escudo cuántico: la ventana crítica para la soberanía digital ante la amenaza criptográfica emergente”, publicado en la revista Visión Conjunta.

 

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