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Diabetes tipo 1 en niños: síntomas clave y cuándo consultar al pediatra
La doctora Mariana Vila explicó que reconocer los primeros síntomas permite un diagnóstico oportuno y evita complicaciones en niños y adolescentes con diabetes tipo 1.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
La diabetes tipo 1 puede aparecer desde los primeros meses de vida hasta la adolescencia e incluso en la adultez. Aunque es una enfermedad crónica, reconocer sus síntomas a tiempo permite iniciar el tratamiento de manera precoz, evitar complicaciones y lograr que niños y adolescentes lleven una vida plena. Sobre este tema habló la doctora Mariana Vila, endocrinóloga infantil, durante su participación en Salud & Bienestar, el programa que se emite por HUARPE TV, señal 19.2 de TDA, Kick y YouTube.
La especialista explicó que se trata de una enfermedad autoinmune en la que el propio organismo ataca las células del páncreas encargadas de producir insulina. Como consecuencia, el cuerpo pierde la capacidad de utilizar correctamente la glucosa como fuente de energía.
"La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune. No es porque el paciente comió dulces ni porque cambió su alimentación; ya nace con una predisposición genética", aclaró.
Esta característica la diferencia de la diabetes tipo 2, que suele estar relacionada con factores como el sobrepeso, el sedentarismo y los hábitos de vida, por lo que en muchos casos puede prevenirse.
Tres síntomas que deben encender la alarma
Uno de los principales mensajes de la entrevista estuvo dirigido a madres, padres y cuidadores para que puedan reconocer las señales de alerta.
Según la endocrinóloga, existen tres síntomas característicos que suelen presentarse juntos: sed intensa, hambre constante y pérdida de peso. A ellos se suma un aumento muy importante en la cantidad de orina.
"Estos pacientes tienen hambre todo el tiempo, bajan de peso, tienen mucha sed y orinan muchísimo. Sobre todo se despiertan por la noche para ir al baño o vuelven a hacerse pis en la cama", explicó.
Ante cualquiera de estas manifestaciones, recomendó consultar de inmediato con el pediatra. Una simple determinación de glucemia en sangre puede orientar rápidamente el diagnóstico, que luego se confirma con otros estudios específicos.
La profesional recordó que muchos niños llegan al hospital con cuadros avanzados porque los síntomas iniciales pasaron inadvertidos. Por eso insistió en la importancia de no demorar la consulta.
Una vida normal con tratamiento y acompañamiento
Tras el diagnóstico comienza un proceso de adaptación que involucra al niño, la familia y un equipo interdisciplinario integrado por endocrinólogos, nutricionistas, psicólogos, docentes y pediatras.
El tratamiento tiene como base la administración diaria de insulina, ya que el organismo dejó de producirla. A eso se suma la planificación de las comidas, el control de la glucemia y la práctica regular de actividad física.
"Mis pacientes hacen una vida totalmente normal. Tengo chicos que practican rugby, hockey, fútbol y gimnasia artística. Lo importante es la organización y el trabajo en equipo", destacó Vila.
También señaló que las escuelas cumplen un rol fundamental. Capacitar a docentes y personal educativo permite actuar con seguridad ante una posible hipoglucemia y acompañar al niño durante toda la jornada escolar.
En cuanto a los avances tecnológicos, explicó que actualmente existen bombas de insulina que facilitan el tratamiento, aunque todavía el acceso en Argentina es limitado en comparación con otros países.
Antes de finalizar, dejó un mensaje claro para las familias.
"La actividad deportiva tiene que estar en la vida de ellos sí o sí", afirmó, al tiempo que recomendó priorizar una alimentación basada en alimentos frescos y reducir el consumo de productos ultraprocesados.
Reconocer los síntomas, consultar tempranamente al pediatra y comenzar el tratamiento oportuno siguen siendo las herramientas más importantes para que los niños con diabetes tipo 1 puedan crecer, jugar, estudiar y desarrollarse con la mejor calidad de vida posible.