PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Salud y Bienestar > Cuidado metabólico

Diabetes y riñones: cómo prevenir el daño renal silencioso

El diabetólogo Jorge Castro explica cómo detectar y prevenir el daño renal asociado a la diabetes antes de que avance.

Por Brenda Uñate
Hace 0 horas

La nefropatía diabética puede avanzar durante años sin síntomas visibles.

La diabetes no afecta solamente los niveles de glucosa. Con el paso del tiempo, puede comprometer distintos órganos y entre ellos, de manera silenciosa, a los riñones. El daño renal asociado a esta enfermedad suele avanzar sin síntomas claros en sus primeras etapas, por lo que los controles periódicos son una herramienta clave para detectarlo a tiempo y frenar su progresión.

El diabetólogo Jorge Castro explicó en Salud & Bienestar que la diabetes puede provocar lesiones en los pequeños vasos sanguíneos del riñón y alterar el filtro que permite depurar la sangre. “Se empiezan a filtrar proteínas y otras sustancias que no tendrían que pasar”, señaló el especialista, al describir uno de los signos de deterioro.

La importancia de los controles

La llamada nefropatía diabética es una complicación crónica, lenta y progresiva. Justamente por esa evolución silenciosa, una persona puede sentirse bien mientras el daño ya está comenzando. Castro remarcó que los profesionales buscan esas alteraciones mediante estudios de rutina, antes de que aparezcan las señales que puede reconocer el paciente.

Dr. Jorge Castro, diabetólogo

Entre los controles se encuentra la evaluación de la función renal y el filtrado glomerular, que permite estimar qué capacidad tiene el riñón para filtrar. También se analiza la presencia de proteínas en la orina, un dato que puede indicar daño renal.

Según el especialista, estos estudios deben formar parte de los controles habituales de una persona con diabetes, que pueden realizarse cada tres o seis meses, según cada caso. Si aparece alguna alteración, el médico puede indicar estudios más específicos.

Presión, alimentación y glucemia

La prevención no depende solamente del azúcar en sangre. La presión arterial y el colesterol también tienen un papel importante. Castro destacó que diabetes e hipertensión juntas pueden generar un daño renal mayor.

Por eso, mantener controlados la glucemia, la presión, el colesterol y los triglicéridos, además de cuidar el peso, es parte de la protección de los riñones. El especialista recomendó reducir el sodio y limitar los alimentos procesados y ultraprocesados.

Cuando ya existe una nefropatía, el objetivo principal es evitar que avance.

“Lo que tratamos de hacer siempre cuando hay una nefropatía es tratar de frenarla”, afirmó.

Recuperar por completo una lesión renal avanzada es difícil, de modo que la detección temprana resulta fundamental.

El cuerpo puede dar algunas señales cuando el deterioro ya es mayor: hinchazón en las piernas, rostro hinchado al despertar, pérdida de peso, náuseas o vómitos y, en etapas más avanzadas, confusión. También es importante consultar ante cambios llamativos en la orina, como espuma, disminución o aumento marcado de la cantidad.

La recomendación final es simple: no esperar a que aparezcan síntomas. “Las lesiones que se producen en el riñón son lentas, progresivas y la mayoría son silenciosas”, recordó Castro. En una enfermedad que puede comprometer seriamente la función renal, controlar a tiempo puede marcar la diferencia.

Dato

Salud & Bienestar, por la señal de HUARPE TV en el 19.2 de TDA, Kick y YouTube.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Más Leídas

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD