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El agro y la minería interesados en la privatización del Belgrano Cargas:
El Gobierno abre la licitación del Belgrano Cargas. El transporte ferroviario despierta el interés de grupos relacionados al campo y a la minería.
POR REDACCIÓN
Esta semana trascendió en varios medios nacionales la posibilidad de que antes de que termine agosto, el Gobierno abrirá finalmente los pliegos de la licitación para privatizar el entramado de trenes del Belgrano Cargas. La compulsa, diseñada bajo un esquema desmembrado, permite el ingreso de nuevos pesos pesados al tablero y abrió una disputa entre jugadores internacionales y los principales popes del agronegocio local.
El diseño original del Ejecutivo estableció un sistema de open access para la privatización. En la práctica, esto implica licitar por separado el control de la infraestructura de vías, la operación de los talleres y la venta del material rodante. La empresa Belgrano Cargas opera tres líneas estratégicas: el ferrocarril Belgrano, el Urquiza (que atraviesa la Mesopotamia hasta Misiones) y el San Martín (que conecta con Mendoza). Se realizarán tres licitaciones distintas, una por cada ramal, divididas a su vez en los tres segmentos mencionados.
Sin embargo, el esquema jurídico demostró ser flexible. Los pliegos permitirán que un concesionario sea simultáneamente operador de la vía y dueño de los trenes, abriendo la puerta a que el Grupo México, que planteó una mega inversión para quedarse con todo, pueda ofertar por el paquete completo.
El tren como herramienta para la minería cuprífera
Uno de los aspectos más relevantes para la región de Cuyo es el potencial impacto de esta privatización en la minería metalífera. El transporte ferroviario es clave para abaratar los costos logísticos de los grandes proyectos mineros, especialmente en el traslado de minerales desde la cordillera hacia los puertos de exportación.
En San Juan y Mendoza, donde se desarrollan los principales proyectos cupríferos del país, la disponibilidad de una red ferroviaria eficiente y competitiva puede marcar la diferencia en la viabilidad económica de los emprendimientos. Actualmente, el transporte de concentrados de cobre y otros minerales se realiza mayoritariamente por camión, un sistema más costoso y con mayor impacto ambiental.
Según informa el medio Perfil, El Grupo Techint, uno de los posibles interesados en la licitación de la Línea San Martín, tiene como faro precisamente el negocio logístico derivado del transporte de la minería, un sector en plena expansión que requerirá una salida eficiente hacia los puertos. La línea San Martín conecta directamente con Mendoza, puerta de entrada a los proyectos cupríferos de la cordillera.
El competidor más robusto a nivel local es el Consorcio Pro-Ferrocarril Belgrano, una alianza de gigantes cerealeras integrada por Bunge, Cargill, ACA, AGD y LDC. El peso específico de este grupo es determinante: hoy concentran el 85% del trabajo actual del ramal cerealero, transportando un promedio mensual que supera las 200.000 toneladas de productos agrícolas.
A esta danza de nombres también se suman empresas de capital nacional con historial en infraestructura ferroviaria, como el Grupo Roggio. Sin embargo, el jugador más agresivo es GMXT, que opera más de 11.000 kilómetros de vías en Norteamérica y puso sobre la mesa una promesa de 3.000 millones de dólares para quedarse con todo el sistema. Su objetivo es replicar el modelo de eficiencia vertical que manejan en el exterior.
Para incentivar la presentación de las compañías, el Gobierno publicó el decreto 282/2026, que oficializó la decisión de subastar el material rodante y determinó que los fondos ingresados se destinarán a financiar las obras estructurales sobre las vías concesionadas. Cualquier consorcio que gane la adjudicación podrá inscribirse en el RIGI, lo que establece un piso de inversión de 200 millones de dólares. En los despachos técnicos estiman que el plan de obras ferroviarias rondará los 800 millones de dólares.
Sobre las reglas de juego comerciales, el peaje máximo será una variable central dentro de la oferta. El valor deberá encuadrarse en un rango preestablecido por el Estado, lo que significa que la rentabilidad del negocio dependerá de la eficiencia logística y del cobro de tarifas, sin contemplar subsidios estatales.
Para la minería de San Juan y Mendoza, el desarrollo de una red ferroviaria moderna y competitiva es una condición necesaria para que los proyectos cupríferos puedan alcanzar su máximo potencial. El transporte por tren reduce significativamente los costos logísticos, permite mover grandes volúmenes de mineral y disminuye la huella de carbono de la actividad.
En este contexto, la privatización del Belgrano Cargas no es solo una operación financiera: es una pieza estratégica para el desarrollo minero de la región cuyana. La adjudicación de la Línea San Martín a un operador eficiente podría transformar la competitividad de los proyectos de cobre que hoy están en etapa de exploración y desarrollo en la cordillera.
Más allá de la logística operativa, acelerar esta licitación tiene un objetivo político y económico claro para el oficialismo: el Gobierno busca anotarse su primer gran trofeo de gestión en materia de privatizaciones y mostrar el ingreso de divisas frescas que valide los cálculos del programa financiero del Palacio de Hacienda.