Minería
El boom minero podría llevar 2 millones de personas al interior
Sturzenegger proyectó una migración de 4 millones desde el AMBA en 30 años. La mitad estaría vinculada a minería y San Juan concentra varios de los mayores proyectos. La otra mitad migraría hacia zonas petroleras.
POR REDACCIÓN
El Gobierno de Javier Milei proyectó que 4 millones de personas podrían dejar el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y radicarse en el interior del país durante las próximas tres décadas, impulsadas por el crecimiento de las actividades extractivas y exportadoras. La estimación fue planteada por el ministro Federico Sturzenegger en un extenso análisis publicado por el Financial Times y contempla dos grandes destinos: unos 2 millones de personas hacia la Patagonia por el desarrollo de petróleo y gas y otros 2 millones vinculados al avance de la minería, principalmente en las provincias mineras.
En ese escenario, San Juan aparece como uno de los principales puntos del nuevo mapa minero argentino. La provincia combina una importante producción aurífera con una cartera de grandes proyectos de cobre que podrían demandar trabajadores, proveedores, infraestructura y servicios durante las próximas décadas. En 2025, San Juan concentró el 28,9% de las exportaciones mineras argentinas y quedó segunda detrás de Santa Cruz.
San Juan, en el centro del cobre
El principal argumento para proyectar un movimiento poblacional hacia las provincias mineras está en los grandes proyectos que avanzan en distintos niveles. En San Juan, el distrito Vicuña concentra a Josemaría y Filo del Sol, dos de los desarrollos de cobre más relevantes del país. Josemaría ya obtuvo la Declaración de Impacto Ambiental para explotación, mientras Vicuña presentó un plan binacional que contempla hasta US$18.000 millones de inversión y una producción estimada de 395.000 toneladas de cobre anuales durante los primeros 25 años.
A eso se suman Los Azules, otro de los grandes proyectos cupríferos de San Juan; El Pachón, de Glencore; y Altar, en Calingasta. En este último caso, Aldebaran Resources cerró un acuerdo con Nuton, subsidiaria de Rio Tinto, que contempla una inversión de US$250 millones por el 20% del proyecto.
El mapa también incluye proyectos de oro como Hualilán, en Ullum, que presentó su estudio de prefactibilidad con una inversión global proyectada de US$604 millones y avanza hacia una factibilidad definitiva.
El impacto, además, no se limitaría a los puestos directos en las minas. La expansión de estos proyectos requiere transporte, construcción, energía, logística, mantenimiento, alojamiento y una cadena de proveedores que se instala alrededor de las operaciones.
Mendoza y Santa Cruz también están en el mapa
La transformación no se limita a San Juan. En Mendoza, PSJ Cobre Mendocino, en Uspallata, obtuvo en 2025 la aprobación legislativa de su Declaración de Impacto Ambiental. El proyecto contempla una inversión inicial de US$600 millones y una producción promedio de 40.000 toneladas anuales de cobre fino. En mayo de 2026, además, el Gobierno nacional aprobó su adhesión al RIGI.
Santa Cruz representa otro polo minero de peso, aunque su perfil está concentrado principalmente en oro y plata. En 2025 explicó el 39,5% de las exportaciones mineras argentinas, el mayor porcentaje entre las provincias. Allí funcionan operaciones como Don Nicolás, Cerro Negro, Cerro Moro y Cerro Vanguardia, mientras continúan desarrollándose nuevos proyectos y campañas exploratorias.
Una migración que todavía es una proyección
La cifra de 4 millones no representa una migración que ya esté ocurriendo, sino una proyección del Gobierno sobre cómo podría modificarse la distribución de la población argentina durante los próximos 30 años a partir del crecimiento de la energía, la minería y otras actividades exportadoras. Sturzenegger también vinculó este proceso con una mayor apertura comercial y con la expectativa de que las exportaciones puedan crecer con fuerza durante los próximos años.
La segunda mitad de esa proyección tiene particular interés para San Juan: mientras los primeros 2 millones estarían asociados al petróleo y el gas de Vaca Muerta y otros desarrollos patagónicos, los otros 2 millones aparecen ligados al crecimiento de la actividad minera. En ese escenario, una provincia que ya es protagonista de la minería argentina busca convertirse también en uno de los principales destinos de población, inversión y empleo vinculados al cobre.