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El descongelamiento antártico, adelantado por 15 días, intensifica El Niño
En diálogo con DIARIO HUARPE, el investigador Juan Pablo Milana advirtió que el deshielo polar 15 días antes aporta humedad extra y potencia El Niño.
Un factor cronológico atípico e ignorado por los pronósticos oficiales amenaza con gatillar un escenario climático complejo en la región Andina. En diálogo con DIARIO HUARPE, el doctor en Ciencias Geológicas, investigador del Conicet y profesor titular de Glaciología y Nivología en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), Juan Pablo Milana, lanzó una severa advertencia: el mar antártico comenzó a descongelarse casi 15 días antes de lo habitual. Este fenómeno polar atípico libera volúmenes masivos de humedad a la atmósfera, sumándose a la evaporación ecuatorial e intensificando de forma crítica al fenómeno de El Niño.
A pesar de la peligrosidad de esta alteración temporal, los organismos meteorológicos elaboran proyecciones basadas únicamente en el patrón tropical. "Todos están pensando solo en El Niño y que pronto se va a transformar en un super Niño, pero nadie está viendo el efecto antártico que ya empezó a sumar humedad a la atmósfera. Los modelos climáticos globales no están teniendo en cuenta este aporte extra que viene desde la Antártida y eso es muy preocupante", enfatizó el científico, remarcando que esta omisión vulnera la prevención de las tormentas estivales.
Un gatillo polar que duplica la evaporación oceánica
La clave de esta intensificación radica en el inicio prematuro del descongelamiento circumpolar. Según detalló Milana, el derretimiento marino dos semanas antes de la fecha habitual acelera drásticamente la evaporación en el océano austral. Cuando esta humedad transportada por frentes fríos colisiona con las masas cálidas del Ecuador, los fenómenos climáticos que se presentan en la región se potencian en forma severa.
"El inicio del descongelamiento del mar antártico empezó casi 15 días antes. Son terribles las consecuencias que puede tener en la carga de humedad atmosférica. En cuanto el hielo se derrite, aumenta la tasa de evaporación. Si el mar está caliente, se suma toda la humedad ecuatorial de El Niño con la del mar austral", explicó el geólogo.
Investigaciones realizadas por Milana a principios del año 2000 junto al climatólogo Mathias Vuille, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), revelan que mientras El Niño explica el 44% de las anomalías nivales en los Andes áridos, el factor antártico representa un 33% adicional, constituyendo un motor climático determinante.
Chile y Argentina ante el riesgo de aluviones
Esta sobrecarga atmosférica incrementa significativamente el riesgo de lluvias intensas, crecientes y aluviones en Chile y zonas de Argentina. En el país trasandino, la llegada de frentes oceánicos provoca lluvias en cotas bajas combinadas con fusión nival, disparando caudales destructivos. "Chile va a sufrir fuertemente las consecuencias; lo que es nevada arriba es lluvia abajo, lo que genera aluviones de rápida respuesta. Lo que pasó en Santiago hace unos días es probable que se multiplique al aumentar la tasa de evaporación", señaló Milana.
En Argentina, aunque los Andes cortan y/o filtran parcialmente las tormentas, la combinación con la humedad atlántica y amazónica genera escenarios altamente inestables.
Milana destacó el clima anómalo que vive San Juan en este octubre y lo relaciona no solo con El Niño sino también con este fenómeno antártico. "No tengo registro de haber vivido un octubre como este, tan fresco y nublado", expresó, y luego agregó: "San Juan es un lugar donde ocurren crecientes, por lo tanto hay que preparar los sectores vulnerables de los departamentos de Calingasta, Iglesia, Zonda, Ullum, Pocito, Rivadavia y Sarmiento, porque pueden sufrir impactos devastadores, ya que muchas de sus calles actuales eran las bajadas naturales aluvionales", alertó.
Crítica a los modelos meteorológicos y a la ingeniería hidráulica
Frente a este riesgo elevado, Milana criticó que los modelos meteorológicos actuales y las medidas de ingeniería hidráulica no consideran adecuadamente este factor polar ni la dinámica sedimentológica de los aluviones.
"Los climatólogos solo muestran modelos que no se retroalimentan con lo que pasa en el Antártico. Y por parte de la ingeniería, las defensas aluvionales están en manos de profesionales que desconocen cómo se generan los aluviones".
El especialista asegura que un aluvión mueve sedimento, no es solo agua. "En quebradas como el Valle de Zonda he visto que han metido maquinaria aflojando el sedimento. Cuando baje la primer creciente, va a tomar ese material suelto, le va a sumar densidad al flujo y la va a volver destructiva", manifestó. "Tienen que buscar soluciones técnicas consultando a otros especialistas".
Constituir equipos multidisciplinarios
El geólogo subrayó la urgencia de formar equipos multidisciplinarios con expertos en Ciencias Naturales —geólogos, sedimentólogos e hidrólogos— que planifiquen defensas efectivas junto a los ingenieros.
"Hay que estar alerta en los sitios críticos. Para eso estan los que entienden las Ciencias Naturales: primero se reconoce el peligro natural mediante estudios geológicos y sedimentológicos; y recién en segundo lugar actúan los ingenieros para construir las defensas adecuadas en lugar precisos. Es trabajo en equipo multidisciplinario, no solo cosa de ingenieros. El Gobierno debe convocar a los investigadores que estudian el transporte de sedimentos para diseñar obras preventivas reales y proteger a la sociedad", concluyó.