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Salud y Bienestar > Olfato

Olfato: el sentido que conecta emociones, memoria, conducta y cuerpo

La doctora Liliana Cáceres explicó que los olores no sólo se procesan en el cerebro sino que también generan respuestas en el cuerpo.

Por Brenda Uñate
26 de agosto de 2026

En Salud & Bienestar analizamos cómo los olores influyen en emociones, memoria y conducta.

El olfato es mucho más que reconocer un perfume, el café recién hecho o una flor. Este sentido se conecta directamente con las emociones, la memoria, la conducta y distintas respuestas del organismo. Además, su alteración puede afectar la seguridad, la alimentación y la calidad de vida, por lo que su pérdida o disminución merece una consulta médica.

La profesional explicó que el olfato durante mucho tiempo fue considerado un sentido secundario y las investigaciones se intensificaron tras la pandemia.

“El olfato tiene varias funciones”, señaló la doctora Liliana Cáceres, médica otorrinolaringóloga. Permite detectar humo, gas y otros olores que alertan sobre un peligro, interviene en la interacción social y tiene una conexión poderosa con los recuerdos y las emociones.

Un camino directo hacia el cerebro emocional

Cuando una molécula odorante ingresa por la nariz, activa receptores y genera un estímulo nervioso que llega al bulbo olfatorio. Desde allí, la información se vincula con estructuras relacionadas con las emociones y la memoria, como la amígdala y el hipocampo.

Dra. Liliana Cáceres, otorrinolaringóloga, medicina integrativa y especialista en fitomedicina

Esta conexión ayuda a explicar por qué un aroma puede generar una emoción casi inmediata.

“Primero sentimos la emoción y después nos damos cuenta qué es lo que pasó”, explicó la especialista.

Un olor puede despertar calma, alerta, agrado o rechazo y, al mismo tiempo, transportar a una persona a una escena de su infancia.

Ese fenómeno se conoce como efecto Proust: un aroma puede activar recuerdos autobiográficos de manera rápida y profunda. Sin embargo, estas respuestas son personales y dependen de la historia y las vivencias de cada individuo.

Cuando el olfato también modifica la conducta

Los olores no solo se procesan en el cerebro: también pueden generar respuestas en el cuerpo. Un estímulo desagradable o amenazante puede aumentar el estado de alerta, la frecuencia cardíaca y la sudoración. En cambio, un aroma asociado al bienestar puede favorecer una sensación de calma.

Cáceres destacó que cada persona posee una “firma olfatoria”, influida por factores genéticos, hormonales, la microbiota, la alimentación y la edad. Por eso, incluso utilizando el mismo perfume, dos personas pueden oler de manera diferente.

Pero, ¿qué ocurre cuando el olfato se pierde? La anosmia es la pérdida total y la hiposmia, una disminución de esta capacidad. El COVID-19 fue una causa frecuente, aunque también pueden influir otras infecciones virales, rinitis, sinusitis, pólipos, algunos medicamentos, el envejecimiento y ciertas enfermedades neurodegenerativas.

“Hay que estudiarlo, buscar, ver”, remarcó Cáceres.

La evaluación puede incluir la historia clínica y pruebas para medir cuánto olfato conserva la persona. Algunas causas pueden mejorar con tratamiento o estimulación.

Registrar los aromas de plantas, flores o perfumes y entrenar el olfato puede ayudar a tomar mayor conciencia de una capacidad que influye en la seguridad, los vínculos, la alimentación y la vida emocional.

Salud & Bienestar se transmite por HUARPE TV, señal 19.2 de TDA, y también por Kick y YouTube.

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