Minería > Análisis
Especialista advierte que el capital mínimo traba a las SAS en minería
Las constituciones de SAS y los cambios de radicación crecen en San Juan, pero especialistas advierten que el capital mínimo y los plazos de 4 a 6 semanas no garantizan la solvencia que exige el sector minero.
Por Lucas Laciar Hace 1 hora
El crecimiento minero impulsa la creación de empresas en San Juan, pero constituir una firma rápido no garantiza convertirse en proveedor. La capacidad económica y los antecedentes son definitorios. Así lo planteó Luis Muñoz, contador público y miembro de la Comisión de Ética y Compliance del Cpcesj, quien señaló a DIARIO HUARPE que en 2026 creció la constitución de SAS y el cambio de radicación de firmas. "Calculo que para 2027 esta tendencia va a seguir en alza, porque la minería derrama para todos los actores de la economía", proyectó. Sin embargo, advirtió que la urgencia por ingresar puede llevar a decisiones sin evaluar las necesidades del negocio.
La SAS permite arrancar con un capital inicial equivalente a dos Salarios Mínimos, Vitales y Móviles (SMVM). Pero ese requisito legal no asegura la solvencia para cualquier actividad. "Muchas veces se comete el error de armar una SAS con el capital mínimo, presentarse a una licitación y, cuando revisan su capacidad económica, se encuentran con pocas operaciones", explicó Muñoz. Esa situación se convierte en una traba para asignarle un contrato.
El problema no es la figura jurídica, sino los antecedentes y la capacidad económica. "El proveedor debe evaluar la escalabilidad del negocio hacia el futuro. No por ingresar rápido voy a constituir una sociedad con la que luego tendré que sortear varias trabas", afirmó.
Qué debe mirar un proveedor
Muñoz señaló que se debe analizar el lugar en la cadena de valor: no es lo mismo ser proveedor directo que subcontratista. "La cadena de valor es muy grande y abraza muchos actores", sostuvo. Recomendó revisar la capacidad productiva y los costos para responder a la demanda sin comprometer la estabilidad. La elección entre SAS, SRL o SA debe formar parte de ese análisis, no resolverse solo por rapidez o costo. Para quienes ya tienen una SAS, recomendó analizar si su estructura responde a las exigencias de los clientes y permite el crecimiento.
"Quienes ya tengan armada una SAS, mas que migrar, buscaría analizar de que manera puedo hacer que mi estructura sea lo mas eficiente y eficaz a las necesidades. Analizaría cual es mi segmento de operaciones, hasta donde tengo capacidad productiva, cuanto soy capaz de dar sin poner en riesgo mi estructura juridica, financiera y economica. Esto te abre la puerta a que debes mirar para adentro a que analices cuales son tus costos operativos, administrativos, etc", explicó.
Tiempos y la traba de las SA
En San Juan, las SAS y las SRL demoran entre cuatro y seis semanas en el Registro Público de Comercio, con documentación completa. Luego, el alta en ARCA para obtener la CUIT demora entre 24 y 72 horas si los papeles están digitalizados. Las SA se extienden más porque, además, deben inscribirse en la Inspección General de Personas Jurídicas y armar un legajo societario.
A diferencia de Córdoba, donde una SAS se constituye en 24 o 48 horas, en San Juan se exige patrocinio letrado para el trámite. Si la sociedad viene de otra provincia, se suma la demora de la baja en origen. El contador señaló que la apertura de cuentas bancarias avanza rápido con papeles en orden, pero las sociedades inactivas pueden sufrir demoras por balances o declaraciones juradas adeudadas.
Muñoz hizo una autocrítica al rol de contadores y abogados: "Hay que estar permanentemente capacitándose. Ante esta vorágine por no perderse la oportunidad, se quiere abarcar lo que más se pueda", reflexionó. Remarcó que el asesoramiento debe tener una "visión íntegra y futura del negocio".
La recomendación final es definir qué servicios ofrecer, qué capacidad tienen para cumplirlos y cómo financiarán su crecimiento antes de competir. En un mercado con oportunidades, la velocidad para constituirse ayuda, pero no reemplaza la solvencia ni la preparación empresarial.
(