Minería > En San Juan
Especialistas proponen transformar la riqueza extractiva en legado territorial
Lucila Lasry y Luis de Benito presentaron un documento que propone pasar de los proyectos individuales a una planificación territorial integrada.
Por Lucas Laciar Hace 1 hora
Dos especialistas internacionales presentaron un nuevo documento que propone un cambio de paradigma para la planificación de proyectos mineros, energéticos y de infraestructura: pasar de pensar en inversiones individuales a construir un legado territorial que permanezca más allá del ciclo de vida de los recursos.
El trabajo, titulado "De la riqueza extractiva al legado territorial", fue elaborado por Lucila Lasry, especialista en gobernanza territorial con más de 15 años en la industria extractiva y gerente de Relaciones Comunitarias e Institucionales de Exar, y Luis de Benito, ingeniero con más de tres décadas de experiencia internacional en infraestructura energética y CEO de LDB Pipelines Consulting.
El documento toma a San Juan como uno de sus casos centrales y plantea una pregunta que suele quedar relegada frente a las urgencias del presente: "¿Qué debería quedar en un territorio cuando el recurso que generó esa riqueza ya no esté?"
Según los autores, el desafío no consiste solamente en generar riqueza durante el período de explotación, sino en transformar una parte de esa riqueza temporal en capacidades que puedan permanecer cuando la actividad que la originó haya disminuido o desaparecido. A ese proceso lo denominan "legado territorial".
El concepto amplía la idea tradicional de infraestructura o inversión. El legado puede incluir infraestructura física, pero también capital humano, capacidades institucionales, diversificación económica, conocimiento, conectividad, servicios públicos y otras formas de capital que aumenten la capacidad de un territorio para sostener su desarrollo en el tiempo.
Los tres tipos de capital
Los especialistas distinguen tres dimensiones relacionadas. La primera es el capital de proyecto: aquello que permite que una inversión específica pueda desarrollarse y operar. La segunda es el capital territorial: las capacidades, infraestructuras, servicios, instituciones y condiciones que permiten que el territorio se desarrolle más allá de un proyecto particular. La tercera es el capital intergeneracional: aquella parte del valor generado durante el período de explotación que puede preservarse para que las generaciones futuras también puedan beneficiarse.
El caso de San Juan
El documento menciona a San Juan como un caso donde el fenómeno que describen "se ve reforzada aún más" por la expansión del cobre en los Andes, y advierte que el futuro de esos proyectos "no dependerá solo de las inversiones mineras", sino también de los corredores de exportación compartidos, la disponibilidad de agua y la infraestructura energética y transfronteriza.
De acuerdo al trabajo, la minería en San Juan generó más de 925 millones de dólares en regalías e ingresos en las últimas dos décadas. Sin embargo, los autores señalan que la pregunta que debería acompañar a toda gran inversión basada en recursos agotables es: "¿Qué heredará el territorio cuando el recurso que generó esa riqueza ya no esté?".
Experiencias que sirven de referencia
El documento analiza experiencias como el Fideicomiso Municipal de Perito Moreno (Santa Cruz, Argentina), el Fondo Fiduciario UniRSE de Santa Cruz y la cuenca de Cauchari-Olaroz en Jujuy, entre otros casos. Los autores sostienen que "ninguno constituye por sí mismo una solución universal", pero observados conjuntamente permiten identificar principios como territorio, diagnóstico, priorización, gobernanza, capacidad de ejecución y preservación del valor en el tiempo.
Una nueva arquitectura
Los especialistas proponen crear mecanismos capaces de recibir una parte de la riqueza generada por actividades basadas en recursos no renovables, preservarla en el tiempo y orientar una parte de sus rendimientos hacia inversiones que aumenten las capacidades del territorio.
"Una alternativa podría adoptar la forma de un fondo patrimonial territorial. Otra podría utilizar mecanismos presupuestarios, contractuales o institucionales diferentes. Lo importante, desde nuestra perspectiva, no es definir de antemano cuál debe ser el vehículo", señalan.
El documento cita los trabajos de Robert Solow y John Hartwick sobre equidad intergeneracional como antecedentes teóricos, pero desplaza la pregunta hacia el territorio: qué capacidades, instituciones, infraestructura y mecanismos de gobernanza permiten que la transformación permanezca y pueda proyectarse entre generaciones.
"El objetivo no debería ser simplemente extraer un recurso de manera eficiente y distribuir la renta que genera, sino utilizar una parte de esa riqueza temporal para aumentar la capacidad permanente del territorio", concluyen.