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Estados Unidos subastará concesiones mineras en aguas profundas
El gobierno de Estados Unidos subastará el 19 de noviembre unas 12,5 millones de hectáreas frente a Samoa Americana para la extracción de minerales críticos en aguas profundas.
POR REDACCIÓN
El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que finalizó los preparativos para una subasta de concesiones de minería en aguas profundas frente a las costas de Samoa Americana, la primera en la historia del país. La subasta está programada para el 19 de noviembre.
Si bien Samoa Americana prohibió la minería en sus aguas profundas en 2024, la subasta se refiere a la Plataforma Continental Exterior, controlada por el gobierno federal de Estados Unidos. La venta de concesiones abarcará aproximadamente 12,5 millones de hectáreas en dos áreas frente al archipiélago estadounidense del Pacífico.
"Los minerales críticos ya no son solo materias primas; son un activo estratégico vital en la competencia global, esencial para alcanzar nuestros objetivos de eficiencia energética, fortalecer nuestra defensa nacional y asegurar las cadenas de suministro nacionales", afirmó en un comunicado Mike Olsen, director interino de la Administración de Minerales Marinos (MMA), que depende del Departamento del Interior.
Las empresas mineras quieren explorar las profundidades de los océanos en busca de níquel, cobre y cobalto, minerales esenciales para la transición energética. La venta se produce tras una orden ejecutiva de abril de 2025 en la que Trump calificó el liderazgo en ciencia y tecnología de aguas profundas como "un interés fundamental para la seguridad nacional y la economía".
También llega luego de una solicitud de la empresa estadounidense Impossible Metals para operar en ese territorio.
La subasta enfrenta la oposición de locales y grupos ambientalistas. En un comentario público presentado en septiembre de 2026 sobre la subasta, el gobernador de Samoa Americana, Pulaali'i Nikolao Pula, dijo que "no apoya la extracción comercial de minerales en aguas profundas en este momento".
Los críticos temen daños irreversibles, como columnas de desechos que asfixien la vida marina y que el estruendo de la maquinaria pesada perturbe las migraciones. La zona linda con el extenso santuario marino del Atolón Rose, hogar de especies en peligro de extinción, como la tortuga carey.