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Judiciales > Responsabilidad civil

Exgerente de Mercedes-Benz encara el juicio por Lesa Humanidad

El TOF 1 de San Martín dio inicio a las audiencias en la que se juzga a Juan Ronaldo Tasselkraut, por el secuestro de dos trabajadores en 1977. 

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
En 1977 Héctor Ratto y de Diego Núñez, trabajadores de planta fueron secuestrados con complicidad de la empresa.

El Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de San Martín dará inicio al debate oral y público contra Juan Ronaldo Tasselkraut, quien se desempeñara como gerente de Producción de la automotriz Mercedes-Benz durante los primeros años de la última dictadura cívico-militar.

El exjerarca empresarial está en el banquillo de los acusados por las privaciones ilegales de la libertad de Héctor Ratto y de Diego Núñez (trabajador de la planta que continúa desaparecido) ocurridas en agosto de 1977. Organismos de Derechos Humanos convocaron a un acto a los estrados judiciales para remarcar la trascendencia de este proceso sobre la responsabilidad empresarial en el terrorismo de Estado.

Héctor Ratto, operario de la planta de González Catán desde hacía diez años y sobreviviente de los crímenes, recordó los hechos tras más de cuatro décadas de transitar tribunales: “Siempre está la posibilidad de que salga la verdad a la luz, pero este juicio tendría que haber sido hace mucho tiempo”.

El 12 de agosto de 1977, tras participar en una asamblea dentro de la fábrica, personal de seguridad y el propio Tasselkraut interceptaron a Ratto bajo falsos pretextos.

El entonces gerente le reconoció que dos personas de civil lo buscaban para llevárselo detenido y le pidió que lo acompañara a su oficina, dándole su palabra de que nadie sin uniforme lo retiraría. Sin embargo, mientras aguardaba, Ratto escuchó cómo Tasselkraut daba por teléfono una dirección a los agentes: era el domicilio de su compañero Diego Núñez.

Ratto fue trasladado a la comisaría de San Justo, luego a la de Ramos Mejía y, el 17 de agosto, conducido encapuchado en el baúl de un auto hasta la guarnición militar de Campo de Mayo (centro clandestino El Campito), donde logró escuchar las voces de otros compañeros de la automotriz, entre ellas la de Núñez.

Complicidad empresarial

El inicio de este juicio representa un acontecimiento largamente esperado por el universo de los Derechos Humanos. El fiscal Marcelo García Berro destacó que el proceso constituye "un paso muy importante en el camino de la memoria, la verdad y la justicia" para juzgar las responsabilidades de quienes, desde ámbitos civiles y empresariales, contribuyeron a los crímenes.

Sol Hourcade del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), señaló que se busca evidenciar la responsabilidad corporativa, recordando que las personas jurídicas actúan a través de sus directorios y mandos jerárquicos.

Por su parte, Pablo Llonto, abogado querellante de la familia de las víctimas, subrayó la persistencia de Ratto, quien denunció a Tasselkraut hace 41 años en el histórico Juicio a las Juntas tras sortear múltiples obstáculos.

Elizabeth Gómez Alcorta, también querellante, advirtió sobre una reticencia histórica del Poder Judicial para investigar a las empresas y realizar allanamientos en plantas. Como dato llamativo, indicó que Tasselkraut (de 85 años) es defendido por el estudio jurídico de Jorge Valerga Araoz, excomisario de la Cámara en el Juicio a las Juntas. Asimismo, precisó que de 18 trabajadores de la automotriz víctimas del terrorismo de Estado, solo dos casos llegan a esta instancia fragmentada.

Matías Moreno, Subsecretario de Derechos Humanos bonaerense, concluyó que el modelo económico de la dictadura tuvo como condición fundamental el disciplinamiento de la fuerza de trabajo, por lo que juzgar a los sectores económicos dimensiona la envergadura del proceso de justicia en Argentina.

Antecedentes

Mercedes-Benz se instaló en el país en 1951 y, desde 1968, fabricaba los camiones Unimog provistos al Ejército, acaparando además el 90% del mercado local de autobuses por entonces. En los Juicios por la Verdad del año 2001, Tasselkraut había declarado ante la Cámara Federal sobre supuestas "actividades que atentaban contra la productividad" que cesaron tras la desaparición de obreros molestos, frase célebre que dio origen al documental de Gaby Weber.

En el marco de la megacausa Campo de Mayo, investigaciones previas destaparon sólidas conexiones represivas. Las actas de directorio de la empresa contenían referencias explícitas a secuestros de obreros y legajos con domicilios que solo constaban en los registros internos de la planta.

Rubén Lavallén, jefe de seguridad de la fábrica de González Catán y subcomisario de San Justo en los años de plomo, estuvo vinculado a la apropiación de Paula Logares.

Figuras como Alberto Valín (jefe del Batallón de Inteligencia 601) y Carlos Alberto Lacoste (figura clave del Ente Autárquico Mundial 78, para el cual la empresa prestó colectivos y microbuses bajo el lema publicitario "El mundo está en Argentina, lo mueve Mercedes-Benz") frecuentaban las oficinas corporativas.

Hasta el momento, los empresarios imputados por delitos de lesa humanidad no alcanzan los 30 en total, siendo el caso de la automotriz Ford —cuya condena espera revisión en la Corte Suprema— el antecedente que mayor avance registró en esta materia.

 

Fuente: Luciana Bertoia/Página/12

 

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