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Extensiones de pestañas: alertan por un ácaro en la piel que causa inflamación
Extensiones de pestañas y ácaro Demodex causan inflamación ocular y rosácea por mala higiene en la piel.
POR REDACCIÓN
Las aplicaciones estéticas en la mirada ganan adeptos cada día, pero la falta de limpieza adecuada trae complicaciones asociadas a microorganismos habituales en la cara. De acuerdo con informes expuestos en el congreso de la Sociedad Europea de Cirujanos de Cataratas y Refracción realizado en la ciudad de Londres, colocar extensiones de pestañas de forma periódica se relaciona hasta en un 85% con el mal funcionamiento de las glándulas palpebrales y un aumento de Demodex folliculorum.
Esta especie vegetal y parasitaria genera resequedad, picor y ardor en la zona de los ojos, además de acumular descamación blanca en las raíces. Expertos aclaran que el problema principal no radica en el procedimiento cosmético, sino en no lavar bien el borde de los párpados por temor a perder los pelos colocados. De esa manera se juntan grasitudes y células muertas.
En la superficie del rostro, este microorganismo se asocia con irritaciones y rosácea. La dermatóloga Florencia Paniego explica: "Durante años, cuando aparecía el nombre Demodex asociado a una piel con rosácea o irritación, la explicación parecía sencilla: había un ácaro y había que eliminarlo. Sin embargo, todos tenemos Demodex. Forma parte de la microbiota habitual, vive en los folículos pilosos y en las glándulas sebáceas, y no significa necesariamente que exista una patología."
El sobrecrecimiento del microbio altera la piel y potencia los estados inflamatorios. En consultas médicas se utiliza el escáner facial VISIA, con un valor estimado desde $15000 hasta $30000 según la clínica, para detectar zonas rojas, vasos sanguíneos y evaluar la barrera cutánea.
Para solucionar estos cuadros no basta con erradicar la población del ácaro mediante fórmulas antiparasitarias específicas que rondan los $25000 en farmacias. Los especialistas recomiendan reparar la capa protectora del rostro y evitar el uso desmedido de exfoliantes o cremas agresivas. Una rutina simple con limpiadores suaves sin jabón y geles oculares específicos previene la reproducción descontrolada del microorganismo.