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Extracción dental: qué alimentos comer y cuáles evitar después
La alimentación durante los primeros días es clave para proteger el coágulo y favorecer la cicatrización. Qué recomiendan los especialistas.
POR REDACCIÓN
Una extracción dental requiere ciertos cuidados durante los días posteriores para evitar complicaciones y favorecer la cicatrización. Entre ellos, la alimentación ocupa un lugar fundamental: elegir comidas demasiado duras, calientes o irritantes puede afectar la zona intervenida y retrasar la recuperación.
Luego de retirar una pieza se forma un coágulo en la cavidad, cuya función es proteger la zona mientras comienza a cerrar la herida. Por este motivo, los especialistas recomiendan prestar especial atención tanto a la textura como a la temperatura de lo que se consume.
Qué se puede comer después de una extracción
Durante las primeras 24 a 48 horas se aconseja priorizar líquidos y alimentos blandos, aunque dependiendo de la evolución del paciente esta dieta puede extenderse entre tres y cinco días.
Entre las opciones recomendadas aparecen agua, licuados, sopas licuadas o en puré que estén tibias, gelatina, yogur, puré de manzana y de papas, avena, huevos revueltos, pasta bien cocida y verduras cocidas o trituradas. Son preparaciones que requieren poca masticación y reducen la posibilidad de irritar la herida.
También es importante mantener una alimentación nutritiva. Entre las alternativas con proteínas y grasas saludables se encuentran el yogur griego, tofu, huevos, pescado, palta y aceite de oliva.
A medida que disminuyen las molestias pueden incorporarse progresivamente alimentos semiblandos y, posteriormente, regresar a la alimentación habitual. Muchas personas pueden ampliar su dieta alrededor de una semana después, aunque los tiempos dependen de la cicatrización y de las indicaciones del odontólogo.
Los alimentos que conviene evitar
Durante la recuperación se desaconsejan alimentos duros, crujientes, pegajosos, muy calientes, ácidos o picantes. Entre ellos se encuentran semillas, frutos secos, papas fritas, caramelos, carne seca, cítricos y tomate.
También deben evitarse alimentos pequeños, como arroz o semillas, porque pueden introducirse en la cavidad dejada por la pieza extraída. Las preparaciones pegajosas, como la manteca de maní o el dulce de leche, tampoco son aconsejables durante los primeros días.
En cuanto a las bebidas, durante las primeras 24 horas no se recomiendan el alcohol, café, gaseosas ni bebidas calientes.
Un hábito que puede provocar complicaciones
Los especialistas advierten especialmente sobre el uso de sorbetes. La succión puede desplazar el coágulo que protege la herida y aumentar el riesgo de alveolitis seca, una complicación dolorosa posterior a la extracción.
También se aconseja evitar fumar, no realizar enjuagues durante las primeras 24 horas y reducir la actividad física intensa durante los días posteriores. El cepillado puede retomarse con precaución alrededor de la zona intervenida una vez transcurrido el primer día.
De todos modos, la recuperación puede variar según la complejidad de la extracción y cada paciente, por lo que siempre deben priorizarse las indicaciones específicas brindadas por el odontólogo.