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Eco Huarpe > ¿Efecto colateral o estrategia?

Fuego en Argentina: 3 millones de hectáreas pasaron al agro

Un análisis satelital del INTA reveló que una de cada cuatro áreas incorporadas a la producción en los últimos 20 años registró incendios previamente.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
El traspaso de tierras quemadas hacia usos productivos genera una pérdida directa de biodiversidad por la conversión de bosques y pastizales nativos.

En las últimas dos décadas, aproximadamente tres millones de hectáreas de ecosistemas naturales en la Argentina fueron transformadas en zonas de producción tras sufrir incendios. Este impactante dato surge de un análisis de imágenes satelitales liderado por el investigador Nicolás Mari, de la Agencia de Extensión Rural Cruz del Eje del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). El estudio determinó que una de cada cuatro áreas incorporadas a actividades agrícolas, ganaderas o forestales en los últimos veinte años había registrado incendios de manera previa, lo que equivale a la superficie de la provincia de Misiones o países como Bélgica.

El fuego como motor de reconversión

El informe científico analizó minuciosamente la evolución de más de 21 millones de hectáreas arrasadas por el fuego entre los años 2004 y 2014. El estudio constató que, diez años después del fuego, el 53,6% de la superficie quemada mantuvo coberturas naturales, el 9,6% experimentó degradación ambiental mediante cambios entre distintas coberturas nativas y el 13,9% se reconvirtió por completo a usos agrícolas, ganaderos o forestales. Así, las áreas quemadas mostraron una frecuencia de cambio de uso de suelo 3,3 veces mayor que el promedio nacional. El norte del país es la región más afectada: las provincias de Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa sumaron 2,36 millones de hectáreas de estas transiciones, concentrando el 25,3% de la superficie quemada en esas jurisdicciones.

Debate en el Congreso por la Ley del Fuego

La publicación de este informe del INTA coincidió temporalmente con un intenso debate en el Congreso de la Nación sobre la Ley de Manejo del Fuego y la inviolabilidad de la propiedad privada. Tras doce horas de sesión legislativa y en un contexto de manifestaciones y enfrentamientos públicos, el Senado de la Nación aprobó el proyecto de ley por 37 votos afirmativos contra 33 negativos. El oficialismo debió retirar el capítulo que modificaba la Ley de Manejo del Fuego, que buscaba flexibilizar las restricciones vigentes para el cambio de uso del suelo en terrenos quemados. Al mantenerse la norma actual, se ratificó la prohibición de 60 años para modificar el uso de suelos incendiados en bosques nativos, implantados, áreas naturales protegidas y humedales, prohibiéndose también su loteo y venta.

Consecuencias y riesgos ambientales

El patrón observado expone riesgos complejos sobre los ecosistemas nacionales. El traspaso de tierras quemadas hacia usos productivos genera una pérdida directa de biodiversidad por la conversión de bosques y pastizales nativos. Asimismo, el hecho de que un 9,6% de las superficies afectadas presente variaciones entre distintas coberturas naturales refleja dinámicas severas de degradación ambiental en el territorio nacional. Los investigadores señalan que, si bien no todos los focos ígneos desembocan de forma directa en un cambio de uso del suelo, sí existe una proporción altamente significativa de incendios que coincide temporalmente con posteriores procesos de reconversión productiva o inmobiliaria.

La necesidad de un control riguroso

Frente a este escenario, donde el fuego puede actuar como un catalizador informal de transformaciones territoriales, se vuelve indispensable contar con políticas públicas que trasciendan la emergencia inmediata del combate del fuego. La ratificación parlamentaria de las restricciones de la Ley de Manejo del Fuego subraya la necesidad de implementar sistemas de monitoreo más sólidos y políticas preventivas rigurosas. De acuerdo con los especialistas, solo una fiscalización y un control estatal estricto sobre las tierras afectadas permitirán evitar que los incendios se consoliden como una vía sistemática de degradación ambiental y especulación inmobiliaria en la Argentina.

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