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Glencore prevé presentar el estudio ambiental de El Pachón en 2027
El CEO de Glencore Argentina anticipó que el estudio de impacto ambiental de El Pachón se presentará en el primer trimestre de 2027. Espera la admisión al RIGI antes de julio.
POR REDACCIÓN
El Pachón tiene una nueva fecha para observar: el primer trimestre de 2027, cuando Glencore prevé presentar su estudio de impacto ambiental. Según explicó el CEO de la compañía en Argentina, Martín Pérez de Solay, en una entrevista con Clarín, ese paso permitiría avanzar en la admisión del proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un certificado que espera obtener antes de julio.
La definición identifica un hito concreto dentro de la prolongada preparación del emprendimiento de cobre ubicado en Calingasta. También permite precisar dónde está la espera: la empresa ya solicitó los beneficios nacionales, pero todavía debe avanzar en la documentación ambiental con la que busca respaldar el desarrollo.
Glencore anunció el 18 de agosto de 2025 que había presentado las solicitudes de El Pachón y Agua Rica, con una inversión estimada de US$9.500 millones para la primera fase del proyecto sanjuanino y US$4.000 millones para el catamarqueño. La solicitud permanece en evaluación desde agosto de 2025.
La aprobación del RIGI para Agua Rica, comunicada por la compañía el 2 de octubre, vuelve a colocar a San Juan frente a la pregunta por los tiempos de su propio desarrollo. Aunque ambos activos pertenecen al mismo grupo y solicitaron el régimen simultáneamente, sus avances deben evaluarse por separado.
El punto relevante es cuánto puede avanzar el expediente de El Pachón a partir de la presentación ambiental prevista para los primeros tres meses de 2027.
Qué cambia el informe
El estudio ambiental debe describir el proyecto, evaluar sus posibles efectos y establecer medidas para prevenirlos, mitigarlos o compensarlos. Su presentación abre una instancia de revisión por parte de la autoridad competente, que debe pronunciarse sobre la viabilidad ambiental de la propuesta.
Por eso, presentar el documento, obtener la autorización ambiental y conseguir la adhesión al RIGI son hitos diferentes. El avance en uno puede contribuir a reducir incertidumbres sobre el conjunto, pero no permite dar por cumplidos los demás.
La explicación de Pérez de Solay sobre Agua Rica muestra esa diferencia: aun con el beneficio nacional aprobado, la decisión final de inversión sigue pendiente de completar la ingeniería de factibilidad y de conseguir la aprobación ambiental. En El Pachón, el análisis también debe separar los incentivos económicos de los permisos y de la decisión empresarial de comprometer el capital para construir.
Seis décadas de espera
El depósito El Pachón fue descubierto en 1964 por Minera Aguilar y atravesó sucesivos cambios de propietarios antes de quedar en manos de Xstrata en 2006 y de Glencore en 2013. Desde su descubrimiento transcurrieron más de seis décadas, durante las cuales se acumularon exploraciones y estudios sin que comenzara la producción comercial.
Esa historia no puede explicarse únicamente por el informe ambiental que se prepara ahora o por un régimen de incentivos creado recientemente. La dimensión del emprendimiento exige considerar también la evolución de su diseño, las necesidades de infraestructura y financiamiento y las decisiones adoptadas por sus sucesivos propietarios a lo largo del tiempo.
La escala económica ayuda a entender la complejidad de la decisión actual: los US$9.500 millones incluidos en la solicitud corresponden únicamente a la primera fase. En la entrevista con Clarín, Pérez de Solay explicó que las etapas posteriores demandarían inversiones adicionales y señaló que el desarrollo conjunto con Agua Rica podría alcanzar los US$20.000 millones en una década.