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Griselda, la mamá de Gemma Álvarez, contó sobre la violencia que vivía su hija
La madre de Gema Álvarez aseguró que su hija sufría violencia y amenazas desde hacía tiempo. "Me dijo que tenía miedo de irse a dormir y que le hiciera algo", recordó entre lágrimas, mientras pidió la máxima condena para el acusado, Marín.
El dolor atraviesa cada palabra de Griselda, la mamá de Gema Álvarez, la mujer asesinada en Chimbas presuntamente por su pareja, Marín. Entre lágrimas, la mujer reconstruyó los últimos meses de vida de su hija y aseguró que era víctima de un constante hostigamiento, agresiones verbales y amenazas que, según lamentó, terminaron de la peor manera.
"Lamentablemente yo no voy a poder recuperar a mi hija. Era una persona que creíamos que conocíamos, pero todo el tiempo la minimizó, la reprimió, la agredía verbalmente y la hacía sentir mal. Mi hija quería progresar, quería trabajar y él no la dejó vivir", expresó.
Griselda contó que su nieta convivió con ese contexto de violencia y que en varias oportunidades tuvo que intervenir para ayudar a Gema. Incluso recordó un episodio ocurrido hace poco más de un mes, cuando, según relató, Marín la habría encerrado en el centro de salud donde trabajaba.
"Tuve que ir a rescatarla. Le pedí a su mamá que fuera porque ya estaba muy lejos y después la fui a sacar del centro de salud. Mi hija quería vivir, quería lograr sus metas y él no la dejó", afirmó.
La madre de la víctima también reveló que Gema había realizado una exposición y una denuncia por los hechos de violencia, aunque lamentó que esas medidas no alcanzaran para evitar el desenlace fatal.
Al recordar el día del crimen, Griselda contó que comenzó a buscar desesperadamente a su hija porque no había llegado a trabajar. "Llamé a todo el mundo y me dijeron que había una mujer asesinada. Ahí sentí que podía ser ella", relató.
Uno de los momentos más conmovedores de su testimonio fue cuando recordó una confesión que Gema le hizo días antes de morir.
"Me dijo que tenía miedo de irse a dormir con él, que le hiciera algo, que la asfixiara. Hoy me estoy enterando de muchas cosas que no sabía", expresó.
También recordó la última conversación que mantuvieron aquella mañana.
"Yo la despedí a las seis y veinte de la mañana y ya mi hija no volvió. Antes de irse me pidió perdón y me dijo que me amaba. No sé por qué nunca me contó todo lo que estaba viviendo. Yo la hubiera auxiliado, hubiera hecho todo para evitar esto", dijo quebrada por el llanto.
Ahora, explicó, toda la preocupación de la familia está puesta en la pequeña hija de Gema, quien quedó al cuidado de su abuela y para quien ya buscan contención psicológica.
"No sé cómo decirle lo que pasó ni quién fue el causante. Estamos buscando ayuda psicológica para poder hablar con ella porque es una niña", sostuvo.
Finalmente, Griselda pidió que la Justicia imponga la pena más severa contra Marín.
"Él no me va a devolver a mi hija, pero deseo que la Justicia le dé todos los años que correspondan. No quiero que esto le pase a nadie más. Voy a luchar hasta el último día de mi vida para que se haga justicia por Gema y pueda descansar en paz", concluyó.