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Hígado graso: cómo prevenir la enfermedad antes de que avance más
El doctor Sergio Montañez explicó que la esteatosis hepática puede avanzar sin síntomas y aumentar el riesgo cardiovascular si no se detecta a tiempo.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
Durante años se habló de "hígado graso" como un problema aislado. Sin embargo, hoy la medicina lo entiende como una enfermedad mucho más compleja, capaz de afectar no solo al hígado, sino también al corazón y a otros órganos. En una nueva edición de Salud & Bienestar, programa que se emite por HUARPE TV, señal 19.2 de la TDA, Kick y YouTube, el gastroenterólogo Sergio Montañez explicó por qué la detección temprana y los cambios en el estilo de vida son fundamentales para evitar complicaciones graves.
El especialista aclaró que actualmente el término más adecuado es esteatosis hepática. "El hígado graso es grasa en el hígado y la esteatosis tiene que ver con esta enfermedad que compromete al hígado, con presencia de grasa, inflamación y fibrosis", explicó. Esta nueva denominación permite comprender que no se trata solamente de una acumulación de grasa, sino de una enfermedad con distintas etapas y múltiples causas.
Una enfermedad silenciosa que se relaciona con otros problemas de salud
Montañez explicó que la forma más frecuente es la esteatosis de origen metabólico, estrechamente vinculada con el sobrepeso, la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial, las alteraciones del colesterol y los triglicéridos, además de algunos trastornos hormonales.
"La esteatosis es una enfermedad multifactorial", afirmó, y señaló que su crecimiento en las últimas dos décadas ha sido notable, alcanzando entre el 30 y el 40% de la población mundial.
Uno de los mayores desafíos es que muchas personas no presentan síntomas. En numerosos casos el diagnóstico aparece de manera casual durante una ecografía solicitada por otro motivo o al detectarse alteraciones en los análisis de sangre. A partir de allí comienza una evaluación más completa que incluye estudios metabólicos y cardiovasculares.
El especialista advirtió que la enfermedad puede presentarse incluso en personas delgadas. Por eso insistió en que no basta con observar el peso corporal, sino que también es importante controlar el índice de masa corporal, la circunferencia de cintura, la presión arterial y los valores de glucosa y colesterol.
El tratamiento empieza con los hábitos
Aunque la investigación científica avanza en el desarrollo de nuevos medicamentos, Montañez fue categórico al afirmar que ningún tratamiento reemplaza los hábitos saludables. "Nada se compara con una buena calidad de vida, una buena nutrición y un buen peso", aseguró.
El gastroenterólogo explicó que la esteatosis puede revertirse si se actúa a tiempo. Para lograrlo, recomendó mantener un peso adecuado, realizar actividad física regularmente, reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y controlar los factores de riesgo asociados.
También derribó algunos mitos frecuentes que circulan en redes sociales sobre productos o suplementos para "limpiar el hígado". Según aclaró, no existe una solución mágica. "Las hierbas no van a ser la magia. Yo tengo que hacer ejercicio, comer sano, mantener mi peso, mi presión arterial, mi azúcar y mi colesterol", remarcó.
El especialista recordó además que, si la enfermedad progresa sin tratamiento, puede evolucionar hacia una cirrosis o incluso un cáncer hepático. Sin embargo, antes de llegar a esas etapas también aumenta considerablemente el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y otros eventos cardiovasculares.
Por ese motivo, el mensaje final estuvo centrado en la prevención. Montañez recomendó realizar controles médicos anuales, especialmente en personas con diabetes, obesidad, hipertensión o antecedentes metabólicos. Si una ecografía detecta esteatosis, el primer paso será mejorar los hábitos y, cuando sea necesario, consultar con un gastroenterólogo o hepatólogo para evaluar el grado de compromiso del hígado.
"La buena alimentación y la buena conducta de vida no son negociables", concluyó el especialista, convencido de que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para proteger la salud hepática y evitar complicaciones futuras.