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Kidfluencers: los riesgos de exponer a niños en redes sociales
Mariela Serra, psicóloga infantil, explica el impacto emocional de exponer a niños y adolescentes en redes sociales.
Por Brenda Uñate Hace 11 horas
La exposición de niños y adolescentes en redes sociales puede dejar de ser un juego y convertirse en una fuente de presión emocional. Así lo explicó la licenciada Mariela Serra, psicóloga infantil, al abordar el fenómeno de los “kidfluencers” y los riesgos de crecer frente a una cámara.
Serra remarcó que el eje debe estar puesto en la responsabilidad adulta. “No tenemos que culpar o responsabilizar a los chicos, cuando en realidad tiene que estar presente la mirada del adulto”, señaló. Para la especialista, un niño puede querer mostrar un talento artístico o deportivo y eso no es negativo en sí mismo. El problema aparece cuando esa expresión deja de ser espontánea y comienza a organizarse alrededor de la exposición pública.
El costo de vivir pendiente de la aprobación
Durante la infancia se construyen la identidad y la autoestima. Por eso, una exposición permanente puede hacer que el niño empiece a mirar más la respuesta externa que sus propios deseos.
“El chico empieza en este enganche de, bueno, a ver, ¿cuántos likes tengo? ¿cuántos seguidores?”, describió Serra.
La búsqueda constante de validación puede generar frustración cuando el reconocimiento disminuye. Si además los adultos convierten la actividad en una rutina productiva o económica, el niño puede terminar sintiendo que debe cumplir con aquello que otros esperan de él.
La especialista advirtió que, cuando grabar deja de ser algo ocasional y pasa a formar parte de la vida cotidiana, pueden aparecer señales de malestar.
“Cuando el chico ya inclusive siente que es una molestia, que tiene que grabar, que tiene que estar frente a una cámara, que tiene que decir esto, pierde espontaneidad, pierde plasticidad”, explicó.
También pueden aparecer apatía, falta de deseo y rebeldía.
Proteger la infancia también es poner límites
Escuela, juego, deporte, familia y contacto cara a cara pueden perder espacio cuando la producción de contenidos demanda cada vez más tiempo y energía. “Entonces, es un niño que va a desdibujar su infancia, lo que comúnmente se dice que no quememos etapa”, sostuvo Serra.
La profesional también destacó que los niños no siempre comprenden el alcance de aquello que publican. Según explicó, recién durante la primera etapa de la adolescencia, alrededor de los 13, 14 o 15 años, comienzan a contar con mayores herramientas para dimensionar los límites de la vida virtual.
Por eso, recomendó que los adultos conozcan qué plataformas utilizan sus hijos y establezcan límites. Si existe un talento que el niño desea desarrollar, la propuesta no es reprimirlo, sino ofrecer espacios acordes a su edad, con acompañamiento adulto. “Hay un tiempo y un espacio para todo”, resumió.
La infancia, planteó Serra, debería ser una etapa para explorar, jugar y desarrollar capacidades, no para acelerar responsabilidades propias del mundo adulto.
Y dejó una reflexión central: “No tenemos que ser productos”.
El desafío, explicó, es evitar que el niño deje de ser sujeto de su propia historia para convertirse en objeto de exposición o rendimiento.
Dato
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