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Judiciales > Chimbas

La historia detrás del crimen que involucra a una menor de 16 años

Amenzas, mensajes de celular, una discusión y un arma, los elementos detrás del crimen de Gonzalo Quinteros en la villa Primero de Mayo.

Hace 1 hora

El crimen de Gonzalo Martín Quinteros Olmos, el joven de 19 años asesinado de un disparo en el rostro en la Villa Primero de Mayo, tuvo detrás una trama que comenzó varias horas antes del balazo y que terminó dando un giro completo a la investigación. Lo que inicialmente fue presentado como un ataque de encapuchados terminó reconstruyéndose como una escena ocurrida dentro de la vivienda que compartían Gonzalo, su novia de 16 años, un amigo y la pareja de este.

La investigación, que comenzó apuntando contra una joven de 19 años y tres hombres con los que Gonzalo mantenía una disputa por dinero y armas, terminó dejando a esas cuatro personas desvinculadas del homicidio. En cambio, las nuevas pruebas llevaron a la Justicia a poner el foco en la adolescente, quien quedó imputada por el crimen de su novio.

El caso

Todo habría comenzado durante la noche del domingo, cuando Gonzalo salió a bailar junto a un amigo con el que compartía la vivienda en la Villa Primero de Mayo. Al finalizar la noche, el joven habría tenido un encuentro con una chica de 19 años, a quien habría amenazado con un arma mientras le reclamaba el pago de un dinero que, según sostenía, le debía.

La joven decidió denunciar el episodio. Durante la mañana del lunes se presentó en la Fiscalía de Delitos Especiales y relató lo ocurrido. Allí le explicaron que la denuncia debía ser remitida a la UFI Genérica.

Horas después, ya durante la tarde-noche del lunes, Gonzalo fue asesinado.

En un primer momento, la escena fue relatada de una manera completamente diferente. La versión que llegó a los investigadores hablaba de dos personas encapuchadas que habían ingresado a la vivienda. Una de ellas habría quedado afuera, haciendo de campana, mientras la otra ingresaba y disparaba contra Gonzalo.

Pero las cámaras de seguridad particulares instaladas en las inmediaciones comenzaron a poner en duda esa historia. Los registros mostraban que el movimiento de personas en la vivienda no coincidía con la presencia de dos desconocidos encapuchados.

La investigación empezó entonces a concentrarse en quienes estaban dentro de la casa.

Con el paso de las horas, los testimonios comenzaron a quebrarse. Uno de los presentes terminó contando una versión diferente de lo sucedido y otros testigos aportaron datos que permitieron reconstruir una secuencia que hasta ese momento permanecía oculta.

Según esa reconstrucción, después de regresar del boliche, Gonzalo y su amigo se fueron a dormir. Mientras tanto, la novia de Gonzalo, de 16 años, y la pareja de su amigo habrían revisado los teléfonos celulares de ambos. Los mensajes que encontraron habrían provocado enojo y desencadenado una discusión.

La crónica

Cerca de las 18, Gonzalo se despertó y comenzó una pelea con su novia. En medio de esa discusión, la adolescente habría tomado un arma de fuego y la habría utilizado para amedrentarlo mientras le reclamaba explicaciones.

El arma tenía una particularidad que terminó siendo determinante para reconstruir la escena: no tenía colocado el cargador, pero había quedado una bala en la recámara.

En ese contexto, la adolescente habría gatillado. El arma se accionó y el proyectil impactó en el rostro de Gonzalo, provocándole una herida mortal.

La autopsia y las pericias posteriores también contribuyeron a descartar la primera hipótesis. El disparo se habría producido a corta distancia, un elemento que no coincidía con el relato de un desconocido que había ingresado a la vivienda para atacar al joven.

Pero hubo otro dato que terminó de complicar la situación de la adolescente: según pudo conocer Grupo Huarpe, ella misma habría contado a personas de su entorno más cercano lo que había ocurrido.

Así, la investigación dio un giro de 180 grados. La joven de 19 años que había denunciado las amenazas y los tres hombres que inicialmente aparecían vinculados al homicidio quedaron desvinculados de la acusación por el asesinato.

La disputa previa por dinero y armas, que había llevado a los investigadores a mirar hacia ese grupo, dejó de ser la explicación del crimen y pasó a convertirse en uno de los antecedentes que habían condicionado las primeras horas de la investigación.

Ahora, la causa quedó encausada en la Justicia de Niñez y Adolescencia. La adolescente de 16 años fue imputada por el homicidio de su novio y se abstuvo de declarar.

La principal incógnita que todavía deberá resolver la investigación es qué ocurrió exactamente en el momento del disparo y, fundamentalmente, si se trató de un hecho accidental o si existió una intención de provocar la muerte de Gonzalo.

Lo que sí logró establecer hasta ahora la pesquisa es que la historia comenzó mucho antes del disparo: una salida a bailar, una amenaza, una denuncia, mensajes encontrados en dos celulares, una discusión de pareja y un arma que, aunque no tenía cargador colocado, tenía una bala lista para ser disparada.

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