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La minería y Vaca Muerta aportarían USD 24.000 millones en 2027
El BCRA proyecta un fuerte crecimiento de las exportaciones netas de energía y minería y anticipa un salto mayor hacia 2030.
POR REDACCIÓN
La minería argentina se prepara para aumentar con fuerza su aporte de dólares en los próximos años, en un escenario en el que los proyectos de cobre y litio se combinarán con el crecimiento de Vaca Muerta. Según las proyecciones del Banco Central de la República Argentina (BCRA), las exportaciones netas de energía y minería alcanzarían los USD 24.000 millones en 2027, frente a los aproximadamente USD 13.000 millones registrados en 2025.
El organismo proyecta que el ingreso neto de divisas de ambos sectores llegará a casi USD 19.000 millones durante 2026 y continuará creciendo hasta alcanzar los USD 28.000 millones en 2028, USD 34.000 millones en 2029 y más de USD 51.000 millones en 2030.
El crecimiento esperado está vinculado con la puesta en marcha y expansión de nuevos proyectos mineros y energéticos. En minería, el salto estará impulsado principalmente por el litio y por el desarrollo de los grandes proyectos de cobre que todavía están en etapa de construcción, evaluación o definición de inversiones.
El cobre aparece como una de las claves
El escenario proyectado por el BCRA cobra especial relevancia para San Juan, una de las provincias que concentra buena parte de los grandes proyectos cupríferos que podrían incorporarse a la producción argentina durante los próximos años.
Entre ellos se encuentran Vicuña, Los Azules, El Pachón y Altar, además de otros desarrollos que atraviesan diferentes etapas de avance. La entrada en producción de estos emprendimientos es una de las variables que puede modificar de manera significativa el peso de la minería metalífera en las exportaciones nacionales.
La proyección oficial, de todos modos, corresponde al conjunto de la minería argentina y no asigna los dólares futuros a una provincia determinada. Por eso, el crecimiento proyectado no puede traducirse directamente en una cifra de exportaciones para San Juan.
El BCRA estima que la minería, por sí sola, podría superar los USD 17.000 millones anuales hacia 2030, impulsada por nuevos proyectos y por la ampliación de operaciones actualmente en funcionamiento.
Vaca Muerta será el primer motor
En el corto plazo, la mayor parte del crecimiento estará explicada por la energía y, particularmente, por el petróleo de Vaca Muerta.
El aumento de la producción de crudo y de las exportaciones dependerá también de la capacidad de evacuación de la cuenca neuquina. Entre las obras consideradas estratégicas aparecen la ampliación de oleoductos, el desarrollo de Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y la conexión con Chile a través del sistema de Oleoductos Trasandino (Otasa).
El gas natural aparece como otra pieza de la estrategia exportadora. La expectativa oficial es que la Argentina pueda aumentar sus exportaciones de gas a partir de nuevas inversiones y avanzar hacia proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) durante los próximos años.
El RIGI como herramienta de inversión
El crecimiento proyectado para la minería y la energía está vinculado también con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), creado para atraer capitales destinados a grandes proyectos productivos.
El régimen ofrece beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios para inversiones que cumplan las condiciones establecidas por la normativa. En minería, varios de los principales proyectos del país ya se encuentran vinculados al régimen o analizan su utilización para financiar sus próximas etapas.
Para San Juan, el RIGI adquirió particular relevancia porque los principales proyectos de cobre requieren inversiones de miles de millones de dólares antes de ingresar en producción.
De concretarse parte de esas inversiones, la minería podría incrementar significativamente su participación en las exportaciones argentinas durante la próxima década.
El escenario planteado por el BCRA, en definitiva, muestra un cambio en la composición del ingreso de divisas del país: mientras Vaca Muerta aparece como el principal motor en el corto plazo, la minería —y especialmente el cobre— concentra buena parte del potencial de crecimiento hacia el final de la década.