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La morosidad récord empuja a los bancos a renegociar deudas
La suba sostenida de la morosidad obliga a los bancos a renegociar créditos con clientes en atraso, en un contexto de tasas elevadas y caída de ingresos.
POR REDACCIÓN
El sistema financiero argentino comenzó a activar mecanismos de contención frente a un marcado deterioro en la capacidad de pago de familias y empresas. Ante un nivel de morosidad que alcanzó máximos en más de dos décadas, bancos de primera línea iniciaron procesos de renegociación con clientes que acumulan al menos 90 días de atraso en sus créditos.
La estrategia, aplicada con discreción y bajo un enfoque “caso por caso”, apunta a redefinir las condiciones originales de los préstamos, principalmente aquellos destinados al consumo y con plazos inferiores a los 36 meses. El objetivo es evitar una escalada mayor en los incumplimientos y, al mismo tiempo, sostener la relación con los clientes.
Según fuentes del sector, las entidades están ofreciendo alternativas como la extensión de plazos, la reducción del costo financiero total e incluso la reformulación de cuotas para adecuarlas a la capacidad de pago actual. La clave, remarcan, es alcanzar acuerdos viables que permitan normalizar las deudas sin profundizar la mora.
El contexto es complejo. La morosidad en créditos a familias trepó al 11,2% en febrero, marcando el nivel más alto desde 2004 y acumulando 16 meses consecutivos de subas. El fenómeno es generalizado: afecta a casi todas las principales entidades del país y también golpea con más fuerza al segmento no financiero, donde el incumplimiento roza el 30%.
Detrás de este deterioro aparecen factores estructurales como la caída de los ingresos reales, la pérdida de empleo y el elevado costo del financiamiento. Actualmente, las tasas de los préstamos personales rondan el 70% nominal anual y pueden superar el 100% en términos efectivos, mientras que el costo financiero total en algunos casos excede el 250% anual.
Este escenario genera una fuerte presión sobre los hogares, que quedan atrapados entre ingresos debilitados y condiciones crediticias cada vez más exigentes. A su vez, la elevada morosidad retroalimenta el problema: los bancos mantienen tasas altas para cubrir el riesgo de impago, lo que dificulta aún más la capacidad de pago de los deudores.
Desde el sector financiero advierten que la normalización no será inmediata. Si bien destacan señales de mayor previsibilidad en la política monetaria del Banco Central de la República Argentina, consideran que harán falta varios meses de estabilidad en las tasas y una recuperación sostenida de la actividad para revertir la tendencia.
En paralelo, comienzan a surgir iniciativas desde el ámbito político. Un proyecto presentado por el diputado Roberto Santiago propone la creación de un régimen extraordinario de regularización de deudas para personas con dificultades de pago. La iniciativa contempla herramientas como condonaciones parciales, refinanciación y asistencia estatal, y apunta a abarcar deudas contraídas hasta fines de 2025.
El proyecto incluye a deudores clasificados en categorías intermedias y altas de riesgo dentro del sistema financiero, y busca dar una respuesta estructural a un problema que ya se consolidó como uno de los principales desafíos económicos del presente.
En este contexto, la renegociación directa entre bancos y clientes aparece como la primera línea de contención frente a una crisis de endeudamiento que, por ahora, sigue en ascenso.