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La vejez se percibe cada vez más tarde y no depende solo de la edad
Un estudio realizado en 17 países mostró que la percepción sobre el inicio de la vejez se desplazó varios años. La salud, la autonomía y el entorno resultan claves.
POR REDACCIÓN
La idea de cuándo comienza la vejez cambió durante los últimos años. Un estudio internacional publicado en 2026 mostró que cada vez más personas ubican esa etapa en edades más avanzadas y que el envejecimiento no puede definirse solamente a partir de los años cumplidos.
La investigación analizó las respuestas de 55.721 personas de 17 países europeos y detectó que, entre 2006 y 2018, la percepción sobre el comienzo de la vejez se desplazó 3,7 años: pasó de alrededor de los 66 años a ubicarse en los primeros años de la década de los 70.
Los investigadores señalaron que esa percepción está atravesada por distintos factores, entre ellos la esperanza de vida saludable, la edad legal de jubilación y la participación laboral de las personas entre 55 y 64 años.
Sin embargo, los especialistas remarcan que no existe una edad biológica universal a partir de la cual una persona pueda considerarse vieja.
La salud importa más que una cifra
La Organización Mundial de la Salud sostiene que el envejecimiento saludable está relacionado con la capacidad funcional de cada persona. Esto incluye tanto sus condiciones físicas y mentales como el entorno en el que vive, los vínculos sociales y el acceso a servicios y cuidados.
Por eso, dos personas con la misma edad pueden atravesar situaciones completamente diferentes.
Entre los aspectos que permiten evaluar mejor el estado de una persona aparecen la movilidad, la fuerza, el equilibrio, la memoria, la capacidad de aprendizaje, la audición, la visión y el control de enfermedades crónicas.
También resulta fundamental observar hasta qué punto puede desarrollar con autonomía sus actividades cotidianas y mantener una vida social activa.
La edad que sentimos también puede cambiar
La llamada “edad subjetiva”, es decir, la edad que una persona siente tener, tampoco permanece estable.
Otro estudio realizado en Australia durante 2026 siguió a 209 adultos de entre 19 y 84 años y encontró que las personas tendían a sentirse más jóvenes durante los días en los que tenían un mejor estado de ánimo.
En cambio, mayores niveles de estrés y emociones negativas estuvieron asociados con una percepción de mayor edad.
Esto no significa que el estado de ánimo modifique la edad biológica, sino que muestra cómo la experiencia personal del envejecimiento puede cambiar incluso de un día para otro.
Qué hábitos ayudan a envejecer mejor
Si bien no existe una fórmula capaz de detener el envejecimiento, hay hábitos que pueden ayudar a conservar la autonomía y el bienestar durante más tiempo.
Entre ellos aparecen:
- Realizar actividad física de manera regular.
- Mantener una alimentación adecuada.
- Dormir lo suficiente.
- Realizar controles médicos.
- Controlar enfermedades como hipertensión o diabetes.
- Mantener vínculos familiares y sociales.
- Participar en actividades que resulten significativas.
El movimiento regular ayuda a conservar la fuerza y el equilibrio, mientras que mantener relaciones sociales puede contribuir a reducir el aislamiento.
La cuestión toma cada vez mayor importancia frente al envejecimiento de la población mundial. Según estimaciones de la OMS, para 2030 una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más.
En ese escenario, los especialistas plantean que medir la vejez únicamente a partir de una fecha de nacimiento resulta insuficiente. La autonomía, las capacidades y las condiciones de vida pueden ofrecer una imagen mucho más precisa sobre cómo envejece realmente una persona.