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Judiciales > Manifestación

Las familias de Gonzalo Martín y Uriel se movilizaron a las calles

La tarde del viernes estuvo signada por el dolor, la impotencia y la firmeza en las convicciones de parientes y amigos que circularon por Plaza 25 de Mayo. Reclamaron que los crímenes no queden impunes.

Por Raúl Caliva
Hace 0 horas

"No nos vamos a callar", expresaron los familiares de Uriel y Gonzalo en Plaza 25.

 

Bajo un profundo dolor y un contundente reclamo de "no nos vamos a callar", familiares, amigos y vecinos se autoconvocaron este viernes para marchar a la Plaza 25 de Mayo. Aunque fueron dos concentraciones y dos casos diferentes, el reclamo fue unánime exigiendo justicia a los responsables de las muertes de Gonzalo Martín Quinteros y Uriel Ríos.

El pedido de las familias, acompañados por amigos y cercanos también apuntó a que el proceso judicial sea lo más transparente y que llegue a la verdad para el esclarecimiento de todos los hechos y que no queden impunes.

Ambas convocatorias, fueron extendidas en redes sociales bajo consignas como "Su vida merece justicia" u "No vamos a descansar hasta que se haga justicia". También, con la leyenda: "#NoNosVamosACallar", de este modo, numerosas personas salieron a las calles a caminar con carteles, banderas y velas encendidas. 

Sosteniendo los carteles y banderas y en un absoluto silencio colectivo, la movilización se expresó repudiando la violencia.

Juntos en la plaza 

Durante la concentración, las compañeras de colegio del hermano de Uriel —entre ellas Ana Paula Tapia y Bianca Morena, de la Escuela Secundaria Julia León— expresaron su conmoción y la necesidad de contar con mayor seguridad para los jóvenes. "Todos merecemos salir a disfrutar, y no es justo que por salir a disfrutar nos maten o no volvamos directamente a casa", señalaron con indignación, advirtiendo sobre la vulnerabilidad que atraviesan los jóvenes para salir a divertirse.

Por su parte, Bianca Morena, quien conoció a Uriel, lamentó además, que por estas situaciones de violencia se cobren vidas inocentes: "Uriel era una buena persona que siempre estuvo presente en los momentos difíciles. No por ir a una fiesta a pasarla bien te tenés que morir y menos de la forma en que se murió", dijo. 

Mientras que Javier Quinteros, padre de Marcelo, expresó la profunda dificultad de afrontar la pérdida cotidiana: "Vivir, día a día, despertarnos y saber que Martín no está, que le quedaba toda una vida es muy difícil seguir", remarcando que no tienen palabras para afrontar esta pérdida.

Sin embargó apeló a la fe, a la contención de familiares y amistades; y a la justicia divina y terrenal: "Creemos que Dios va a interceder y que el hombre va a obrar bien a través de la justicia". 

Por su parte, Javier Ríos (padre de Uriel), exigió un cambio en la carátula judicial del caso de su hijo: "Estamos reclamando que se cambie la carátula de homicidio en coautoría a homicidio simple", argumentando que ya está prácticamente definido quién dio el golpe mortal. 

También, cuestionó las trabas legales vigentes: "Todo esto se debe a que se están basando en la ley vieja, porque la ley nueva dice que tanto yo como mi esposa, podemos ser querellantes". Finalmente, Ríos también pidió que los padres sean más firmes en prevenir que se reiteren estos hechos: "Creo que todo viene de la casa; un 'no' hoy firme evita muchas cosas", agregando que los padres deben asumir mayor responsabilidad y decisión en la crianza". 

Cuando la concentración de jóvenes y adultos fue más numerosa en la entrada a la plaza, circularon todos bajo un mismo concepto en el que fue escrito previamente y difundida por las redes: "Nos unimos por Martín, por Uriel y por tantos otros jóvenes a quienes les arrebataron la vida cuando todavía tenían todo un futuro por delante. Hoy alzamos nuestra voz para pedir algo tan básico como necesario: Verdad y Justicia", dice el manifiesto de los familiares.

"Queremos que se investigue hasta las últimas consecuencias, queremos que se conozca qué ocurrió realmente, que se determine la responsabilidad de cada persona involucrada y que quienes hayan sido responsables, cómplices o hayan encubierto lo sucedido respondan ante la Justicia. Porque detrás de cada nombre hay una familia destruida, hay madres, padres, hermanos y seres queridos que tienen que aprender a vivir con una ausencia que jamás eligieron", señaló el texto de la convocatoria.

Las familias reiteraron que las marchas continuarán de manera pacífica pero firme frente a los poderes del Estado, exigiendo que se ponga fin a la impunidad y que la educación preventiva comience desde los hogares para evitar que más jóvenes sigan perdiendo la vida en hechos de violencia urbana. 

 

El caso de Uriel Ríos

Uriel Alejandro Ríos Echegaray, de 17 años de edad, fue asesinado el 21 de septiembre pasado (en el marco de los festejos por el Día del Estudiante). Uriel fue atacado a puñaladas a la salida de una fiesta privada en Médano de Oro, en el departamento Pocito. Durante la pelea, su hermano mellizo (Uziel) también resultó gravemente herido al ser agredido con un arma blanca.

La causa se encuentra bajo la órbita de la Justicia de Menores. Tras el análisis de registros fílmicos y el avance de la investigación, se realizaron detenciones y medidas procesales —incluyendo la liberación de uno de los sospechosos tras determinarse que no participó en la agresión física directa—, mientras la familia y allegados exigen que se esclarezca por completo la responsabilidad de todos los involucrados en el homicidio.

El caso de Gonzalo Martín

Gonzalo Martín Quinteros Olmos, de 19 años de edad, perdió la vida el 14 de septiembre en una vivienda ubicada en la Villa 1° de Mayo, en Chimbas. Gonzalo Martín murió tras recibir un disparo en el rostro. Inicialmente, los testimonios brindados en el lugar por allegados apuntaban a que delincuentes encubiertos habían irrumpido en el domicilio para atacar a la víctima. Sin embargo, el resultado de la autopsia y las pericias posteriores cambiaron drásticamente el rumbo de la causa, poniendo bajo sospecha el relato original. 

La investigación, tramitada en el fuero de Niñez y Adolescencia, derivó en la imputación por el delito de homicidio a una adolescente de 16 años (quien era pareja de la víctima), la cual optó por abstenerse de declarar mientras continúan incorporándose pruebas científicas para determinar la dinámica exacta del crimen y posibles encubrimientos en el entorno familiar.

La joven acusada permanece alojada en un dispositivo estatal desde que fue detenida por la investigación del crimen de Quinteros Olmos. Previamente, la defensa ya había planteado la necesidad de una medida de resguardo más morigerada y se aguardaban informes de organismos especializados para definir el lugar de alojamiento.

 

Fotos y video: Martín Britos.

 

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