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Los Neuss buscan quedarse con el control de AySA con amparo libertario
Los hermanos Neuss y Filiberti se unen para disputar la concesión de AySA frente al Grupo Roggio tras la baja de Manzano de la licitación.
POR REDACCIÓN
El Ministerio de Economía de la Nación realizó la apertura de las ofertas técnicas para la privatización de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), dejando la disputa concentrada entre dos competidores: el Grupo Roggio y un consorcio encabezado por el empresario Mauricio Filiberti.
La jornada estuvo marcada por un fuerte impacto político y empresarial tras la sorpresiva retirada de José Luis Manzano y la irrupción entre bambalinas de los hermanos Juan y Patricio Neuss, quienes continúan expandiendo sus negocios durante la gestión del presidente Javier Milei.
El proceso licitatorio contempla la venta del 90% del paquete accionario de la compañía estatal, la cual presta servicios de agua potable y red cloacal a más de 14 millones de habitantes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, posicionándose como una de las operadoras sanitarias más grandes de Latinoamérica.
Aunque aún no se han abierto las ofertas económicas ni se fijó un precio base en los pliegos, desde el Gobierno nacional estiman una recaudación de entre 450 y 500 millones de dólares.
Según detalló el ministro de Economía, Luis Caputo, la firma adjudicataria asumirá el compromiso obligatorio de invertir 2.000 millones de dólares en un plazo de cinco años, período en el cual las tarifas se mantendrán en términos reales ajustándose por inflación.
El consorcio liderado por Mauricio Filiberti —conocido como "El Rey del Cloro" por ser el principal proveedor de insumos químicos de AySA a través de Transclor— se presentó integrado por la constructora Rowing SA (propiedad de Walter Román), el fondo de inversión neerlandés PHX y la compañía brasileña Arcos, que opera el servicio en Río de Janeiro.
Detrás de la participación de Rowing SA se destaca la influencia de Juan y Patricio Neuss, emulando la estrategia utilizada en la licitación de la Hidrovía. En aquel proceso, los Neuss actuaron como lobistas de la firma belga Jan de Nul e ingresaron al negocio a través de Servimagnus, empresa perteneciente a Leonardo Román, sobrino del dueño de Rowing SA.
Por su parte, el Grupo Roggio —operador del servicio sanitario en Córdoba mediante Aguas Cordobesas— formalizó su propuesta asociado con la firma japonesa Marubeni y la compañía estatal israelí Mekorot, las cuales brindarán asistencia y soporte técnico.
La salida de Manzano
Una de las principales novedades de la compulsa fue la deserción de José Luis Manzano, socio de Filiberti en Edenor, de quien se descontaba su participación para quedarse con la distribuidora de agua tras haber adquirido recientemente Metrogas.
En el mercado financiero e industrial se especula con que la irrupción de los Neuss —quienes también habían competido por Metrogas— influyó en el repliegue de Manzano. En este contexto, el Poder Ejecutivo aún tiene pendiente la firma de la prórroga por 20 años de la licencia de Metrogas (cuyo vencimiento opera en 2027), condición clave fijada durante su compra.
El desembarco de los Neuss en AySA suma un nuevo capítulo a su acelerado crecimiento en los rubros de generación, transporte y distribución eléctrica. Cabe recordar la controversia generada meses atrás tras su toma de control en Transener, donde fueron cuestionados por el vaciamiento de la caja corporativa para financiar la propia adquisición de la firma.
Pese al reordenamiento tarifario aplicado por el Poder Ejecutivo bajo la conducción de Alejo Maxit en AySA, los principales operadores internacionales que mostraron interés inicial quedaron fuera de la carrera.
La israelí Mekorot se vio imposibilitada de ofertar de forma directa debido a la cláusula "antichina" dispuesta en los pliegos, la cual prohíbe la adjudicación a empresas controladas por Estados extranjeros, limitando su rol a la asistencia técnica con Roggio. Asimismo, la francesa Veolia (controladora del grupo Suez) y la brasileña Sabesp (operadora de San Pablo) desistieron de presentar propuestas.
En el plano legal, el proceso de privatización atraviesa una instancia de revisión judicial luego de que la Justicia bonaerense dictara una medida para frenar el trámite, derivando el expediente al fuero federal para la resolución de fondo sobre la continuidad de la concesión.