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Lula denuncia la parálisis de la ONU y defiende la soberanía de América Latina
En la Asamblea General de la ONU, Lula da Silva denunció la crisis del multilateralismo y rechazó la injerencia de Estados Unidos sobre América Latina.
POR REDACCIÓN
En la apertura del Debate General de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pronunció un duro discurso centrado en la pérdida de credibilidad del organismo, la inacción del Consejo de Seguridad frente al auge de conflictos globales y la defensa irrestricta de la soberanía nacional frente a las potencias hegemónicas. Cuestionó la falta de liderazgo internacional en 2025, el año con más guerras desde la Segunda Guerra Mundial, y advirtió que la guerra representa "el colapso total de la política".
Soberanía regional, rechazo a injerencias y críticas a potencias
En el tramo dedicado a la geopolítica americana, el mandatario fue categórico al señalar que la cercanía geográfica con la mayor potencia militar del mundo no derivará en subordinación: "Brasil no cabe en el patio trasero de nadie. Necesitamos socios con una agenda positiva que fomente el desarrollo", afirmó. Asimismo, advirtió sobre la injerencia extranjera en los procesos electorales de la región y repasó la coyuntura del continente: demandó que el pueblo venezolano defina su propio destino, cuestionó la proscripción de la oposición en Nicaragua, advirtió sobre la crisis en Haití y calificó de "ilegal" el embargo económico y energético que sufre el pueblo de Cuba.
En relación a la seguridad interior, remarcó que su gobierno rechazará la presencia militar extranjera en sus aguas: "No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas. Necesitamos cooperación para bloquear el flujo de armas y dinero", sostuvo. Recordó además que entregó personalmente una propuesta al presidente de Estados Unidos para combatir el lavado de dinero del crimen organizado brasileño en el exterior, destacando hitos como la creación del Centro Internacional de Cooperación Policial del Amazonas y la aprobación de la Ley contra las facciones.
Conflicto en Medio Oriente, Ucrania y reformas en el sistema de la ONU
Lula denunció la parálisis institucional provocada por el derecho de veto en el Consejo de Seguridad, calificándolo como un "pecado original" que perpetúa la impunidad. Sobre la situación en Gaza, acusó directamente al gobierno de Benjamín Netanyahu de perpetrar un "genocidio de mujeres y niños", mientras condenó los actos terroristas de Hamás sobre civiles israelíes, respaldó el accionar de la Corte Penal Internacional y defendió a la relatora de la ONU, Francesca Albanese.
Sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, tras cinco años de conflicto, reiteró que "no habrá vencedores en el campo de batalla" y reivindicó la diplomacia promovida junto a China a través del "Grupo de Amigos de la Paz".
Regulación a las "Big Tech", inteligencia artificial y medio ambiente
El líder brasileño abordó los desafíos de las nuevas tecnologías y la desinformación, lanzando críticas hacia los "tecnooligarcas" que buscan instalar un ultraliberalismo digital sin éticas ni normas:
Inteligencia Artificial y redes: Urgió a regular la IA, poner frenos a los algoritmos que afectan a las familias y destacó la legislación brasileña de protección a menores y mujeres en entornos digitales, además de garantizar pagos justos para creadores de contenido.
Apuestas y finanzas: Calificó de nociva a la industria de apuestas por convertir la adicción en beneficio y prometió blindar el sistema estatal de pagos "PIX" frente a intentos de privatización.
Transición ecológica: Defendió la meta de descarbonización, la reducción de la deforestación amazónica a la mitad (el nivel más bajo en 11 años) y la iniciativa "Bosque Tropical para Siempre" presentada en la COP30 de Belém, defendiendo al mismo tiempo el derecho a explotar los minerales críticos y las reservas petroleras del margen ecuatorial bajo transferencia tecnológica y procesamiento local.
Modelo económico interno y elecciones en Brasil
Hacia el cierre de su intervención, defendió el modelo socioeconómico de su gestión enfocado en la redistribución del ingreso, la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, el impulso a la jornada laboral con dos días libres semanales (fin del esquema 6x1) y la erradicación de la violencia de género.
Finalmente, aludió a los comicios del próximo 4 de octubre en Brasil, donde la ciudadanía elegirá mandatarios y legisladores: "Decidirán entre la democracia y el negacionismo. No permitiremos que los enemigos de la democracia, ya sean nacionales o extranjeros, socaven la voluntad popular. La democracia brasileña pertenece a los brasileños", concluyó.