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Mark Zuckerberg rechazó frenar la IA y apuntó contra sus rivales
Zuckerberg defendió que cada laboratorio gestione sus propios riesgos y cuestionó los pedidos de una pausa general en la IA.
POR REDACCIÓN
Mark Zuckerberg se metió de lleno en el debate global sobre la velocidad con la que avanza la inteligencia artificial. El director ejecutivo de Meta rechazó la idea de imponer una desaceleración general al desarrollo de esta tecnología y sostuvo que cada laboratorio debe asumir la responsabilidad de avanzar con seguridad.
La postura fue expresada en una publicación en redes sociales y apareció pocos días después de que Dario Amodei, CEO de Anthropic, reclamara una desaceleración mundial de la IA ante el crecimiento acelerado de sus capacidades.
Aunque Zuckerberg no mencionó directamente a Amodei ni a Anthropic, sus palabras fueron interpretadas como una respuesta al planteo realizado desde la compañía rival.
“Cada laboratorio tiene la responsabilidad y el incentivo de avanzar al ritmo necesario para entrenar sus modelos de forma segura”, afirmó Zuckerberg. También remarcó que Meta adoptó ese compromiso y que otras empresas pueden hacer lo mismo.
Zuckerberg rechaza una pausa general
El empresario reconoció que el desarrollo de la IA implica riesgos, pero planteó que las compañías deben gestionar esos peligros de manera individual en lugar de frenar a toda la industria.
Como ejemplo mencionó el lanzamiento de Muse, el nuevo agente de inteligencia artificial de Meta capaz de utilizar software por sí mismo. Según explicó, la empresa demoró durante varios meses su salida para realizar evaluaciones de seguridad antes de ponerlo a disposición.
“No pedimos que todos los demás hicieran esto antes de hacerlo nosotros”, señaló. “Simplemente lo hicimos como parte de nuestro trabajo diario porque claramente era lo correcto para las personas y para nosotros”.
Con esa posición, Zuckerberg buscó marcar una diferencia entre adoptar medidas internas de precaución y promover una desaceleración coordinada entre todas las compañías que desarrollan inteligencia artificial.
El debate que divide a la industria tecnológica
La discusión ganó fuerza durante los últimos días después de la renuncia de un investigador de Anthropic, quien advirtió públicamente sobre los riesgos asociados al ritmo con el que avanzan los sistemas de IA.
Amodei planteó entonces la necesidad de desacelerar el desarrollo global. El debate también involucró a otros referentes de la industria, entre ellos Sam Altman, Elon Musk y Demis Hassabis.
En paralelo, otras figuras del sector tecnológico cuestionaron las motivaciones detrás de esos pedidos. Entre ellos estuvo David Sacks, inversor y asesor del presidente Donald Trump, quien sugirió que las advertencias sobre los riesgos también podrían favorecer a las compañías que actualmente se encuentran entre las más avanzadas.
Zuckerberg, por su parte, evitó colocarse en alguno de esos extremos. Admitió la existencia de riesgos, pero sostuvo que los laboratorios cuentan con incentivos suficientes para frenar o retrasar sus propios productos cuando consideren que todavía no son seguros.
Una advertencia sobre la “automejora recursiva”
El fundador de Meta también cuestionó indirectamente a los laboratorios que buscan avanzar hacia la denominada “automejora recursiva”, un proceso en el que los propios sistemas de inteligencia artificial son utilizados para desarrollar versiones cada vez más avanzadas de sí mismos.
Según su postura, las compañías deberían concentrarse principalmente en crear herramientas destinadas a resolver necesidades concretas de las personas.
La discusión se produce mientras Meta intenta recuperar terreno frente a Anthropic y OpenAI en la competencia por los modelos de inteligencia artificial más avanzados.
La empresa prepara además el lanzamiento de Watermelon, nombre interno de su próximo modelo de IA, que sería el sistema más potente desarrollado hasta ahora por Meta.
Así, Zuckerberg dejó planteada una posición que combina reconocimiento de los riesgos con rechazo a una pausa general: avanzar, pero con la responsabilidad de que cada compañía evalúe hasta dónde puede hacerlo sin comprometer la seguridad.