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Más allá de Messi: la nueva generación lista para liderar a Argentina

POR REDACCIÓN

23 de junio de 2026

Durante décadas, la selección argentina giró en torno a una figura única. Lionel Messi no solo fue el mejor jugador del mundo en múltiples ocasiones, sino también el hilo conductor de una generación entera de jugadores que encontraron en él un norte y un escudo al mismo tiempo. Su liderazgo permitió que Argentina ganara la Copa América 2021 y la Copa del Mundo 2022, cerrando una sequía de 36 años sin títulos mayores. Esos logros, sin embargo, no llegaron solos: fueron el resultado de un equipo que, con los años, empezó a acumular talento propio más allá del capitán.

Lo que está ocurriendo ahora en el fútbol argentino es una transición silenciosa pero profunda. No se trata de reemplazar a Messi de un día para otro, sino de que una nueva camada de jugadores está ganando protagonismo en los clubes más importantes del mundo y, poco a poco, en la Albiceleste. Nombres como Franco Mastantuono, Claudio Echeverri, Valentín Carboni y Thiago Almada ya no son promesas abstractas: son futbolistas con minutos, goles y responsabilidades reales. La pregunta no es si llegarán, sino cuándo terminarán de consolidarse.

Los Pilares que Ya Llevan la Carga

Antes de hablar de los más jóvenes, es necesario reconocer a quienes ya sostienen la estructura. Enzo Fernández, volante del Chelsea, fue elegido mejor jugador joven del Mundial de Qatar 2022 con apenas 21 años. Desde entonces ha crecido en madurez y liderazgo dentro del mediocampo, asumiendo una responsabilidad que va mucho más allá de sus estadísticas en la Premier League. El creciente interés por seguir de cerca su rendimiento y el de sus compañeros también se refleja en plataformas de apuestas deportivas en Argentina, donde los partidos de la Albiceleste concentran cada vez más atención.

Lautaro Martínez, capitán del Inter de Milán y goleador histórico en activo de la selección, se ha convertido en el referente ofensivo sin necesidad de que Messi esté en el campo. Su temporada 2023-24 fue extraordinaria: ganó la Serie A como figura y fue determinante en partidos eliminatorios con Argentina. Con 27 años en 2025, está en el mejor momento de su carrera.

Alexis Mac Allister y Rodrigo De Paul forman la columna vertebral del mediocampo desde hace años. El primero, surgido de Brighton y hoy en Liverpool, aporta equilibrio y visión de juego; el segundo combina intensidad con experiencia. Junto a Julián Álvarez, que a sus 25 años ya suma goles importantes en Champions League con el Atlético de Madrid, configuran un grupo que puede competir al más alto nivel con o sin Messi en la cancha.

El entrenador Lionel Scaloni ha sabido gestionar esta transición sin generar fracturas. Su trabajo ha consistido en mantener a los campeones del mundo como base, pero dar espacio progresivo a caras nuevas en fechas FIFA, torneos intermedios y partidos de clasificación. Ese equilibrio es lo que hace que la selección argentina no dependa de un solo hombre, aunque Messi siga siendo su jugador más influyente.

Franco Mastantuono, el nombre que cambió todo

Pocos jugadores en la historia reciente han generado tanto interés con tan poca edad. Franco Mastantuono se convirtió el 6 de junio de 2025 en el jugador más joven en debutar oficialmente con la selección argentina mayor, con apenas 17 años y 9 meses. El hecho no fue simbólico: Scaloni lo convocó porque su rendimiento con River Plate era demasiado evidente para ignorarlo.

Centrocampista atacante con una técnica depurada y una lectura del juego impropia de su edad, Mastantuono ha sido comparado con los mejores creadores de juego que ha producido el fútbol argentino. Real Madrid formalizó su fichaje por 45 millones de euros, con la condición de que el jugador completara primero el Mundial de Clubes con River Plate antes de unirse al equipo español en agosto de 2025, cuando cumpliera 18 años.

Su proyección dentro de la selección es enorme. Quienes han trabajado con él señalan que posee esa rara combinación de humildad y competitividad que distingue a los grandes. A diferencia de otros talentos que llegaron al fútbol europeo sin madurez suficiente y tardaron años en estabilizarse, Mastantuono llega con un bagaje de partidos importantes en el campeonato argentino y competiciones internacionales de clubes que le habrán dado una base sólida.

Claudio Echeverri y la Fábrica de River Plate

El club de Núñez lleva años produciendo jugadores de élite, y Claudio Echeverri es otro fruto de esa cantera. Con 18 años, el mediocampista atacante firmó un acuerdo con Manchester City para unirse al club inglés, aunque sus actuaciones más recientes siguieron siendo con River, donde fue una pieza clave del esquema del técnico Marcelo Gallardo.

Echeverri tiene un perfil diferente al de Mastantuono. Más desequilibrante en el uno contra uno, con una capacidad para aparecer en el área y definir que recuerda a los extremos clásicos del fútbol sudamericano. Su participación en torneos juveniles con Argentina le dio visibilidad internacional antes de que los grandes clubes europeos pusieran sus ojos en él.

La llegada de ambos jugadores al fútbol europeo en el mismo período marca un momento peculiar para Argentina. No solo hay una cantidad inusual de talentos disponibles, sino que varios de ellos se forman en clubes con estructuras de alto rendimiento que acelerarán su desarrollo. Eso significa que, para cuando llegue el Mundial 2026 en Estados Unidos, Canadá y México, este grupo podría estar ya en condiciones de asumir un rol protagónico.

Thiago Almada y Nicolás Paz, la Irrupción desde los Márgenes

No todos los jugadores de esta generación llegaron por la puerta grande. Thiago Almada tardó más en ser considerado por Scaloni, pero su incorporación al Atlético de Madrid y sus actuaciones en las Eliminatorias 2026 lo pusieron en el mapa definitivamente. Anotó ante Uruguay y Colombia en la misma fecha de la FIFA, demostrando que puede tomar decisiones bajo presión en un contexto tan exigente como las clasificatorias sudamericanas.

Nicolás Paz representa otro perfil interesante. Surgido de las inferiores del Real Madrid y cedido al Como de Italia, se ganó la titularidad en la Serie A con un rendimiento consistente que pocas veces se ve en jugadores de su edad. Scaloni comenzó a convocarlo con regularidad a partir de septiembre de 2024, lo cual, dado el nivel de competencia dentro del plantel, habla por sí solo.

Valentín Barco, lateral izquierdo de apenas 20 años que pasó por Brighton antes de afirmarse en el fútbol europeo, y Santiago Castro, delantero joven con físico y movilidad destacados, completan un grupo que cubre posiciones distintas y aporta opciones reales a Scaloni más allá de los titulares habituales.

Valentín Carboni, Matías Soulé y el Talento que Madura en Europa

Valentín Carboni pasó su temporada 2023-24 cedido en el Monza, donde registró dos goles y cuatro asistencias en 31 partidos. No son cifras explosivas, pero para un jugador de 19 años que debuta en la Serie A, el volumen de minutos y la consistencia importan tanto como los números. Pertenece al Inter de Milán, que ha apostado fuerte por su desarrollo antes de decidir si lo incorpora a la plantilla principal.

Matías Soulé tuvo una temporada más llamativa en números. Con Frosinone, marcó 11 goles y dio 3 asistencias en 36 partidos, convirtiéndose en uno de los delanteros revelación de la Serie A. Su fichaje por la Juventus confirmó que los grandes clubes italianos ya lo consideraban un activo de presente, no solo de futuro. Zurdo, técnico y con facilidad para el gol, cubre una posición en la que Argentina históricamente ha tenido abundancia de talento.

Ambos jugadores ilustran una tendencia en la formación de futbolistas argentinos: salir jóvenes al fútbol europeo, pasar por un período de adaptación en clubes medianos o en préstamo, y consolidarse gradualmente antes de dar el salto definitivo. Este camino, aunque más lento que el de quienes irrumpen directamente en equipos grandes, produce jugadores más completos y con mayor resistencia a la presión.

El Legado que No Es una Carga

Una transición generacional siempre conlleva el riesgo de que los más jóvenes sientan el peso de lo que viene antes que ellos. En el caso de Argentina, ese peso tiene nombre, apellido y siete Balones de Oro. Sin embargo, los jugadores de esta nueva generación han crecido conviviendo con Messi en el plantel, aprendiendo de él en entrenamientos y viéndolo ganar el único título que le faltaba. Esa experiencia directa cambia la naturaleza del legado.

Enzo Fernández declaró en más de una ocasión que jugar junto a Messi fue una escuela en sí misma. Lautaro, por su parte, ha hablado de la naturalidad con la que Messi comparte conocimientos dentro del vestuario. Para los más jóvenes, como Mastantuono o Echeverri, tener aunque sea unos meses en un plantel donde Messi aún participa es una formación que no tiene equivalente.

El técnico Scaloni ha manejado este equilibrio con inteligencia. No ha forzado ninguna sucesión ni ha declarado oficialmente que algún jugador es "el heredero de Messi", porque esa etiqueta solo genera presión innecesaria. En cambio, ha construido un equipo donde el colectivo funciona antes que las individualidades, lo cual facilita que cualquier jugador pueda asumir un mayor protagonismo sin que eso signifique cargar solo con las expectativas.

Una Generación que Escribe su Propia Historia

El fútbol argentino no necesita buscar un sucesor de Messi porque, sencillamente, no habrá uno. Lo que sí existe es un grupo de jugadores capaces de construir algo propio, con una identidad colectiva que no depende de una figura única. Eso, en muchos sentidos, puede ser incluso más sostenible a largo plazo. La Albiceleste ya no es solo Messi: es Lautaro, Enzo, Julián, Mastantuono, Echeverri y decenas de nombres más que están escribiendo, con sus actuaciones semana a semana, el próximo capítulo de una historia que lleva más de un siglo emocionando al mundo entero.

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