Sociedad
Masha y el Oso enfrenta pedidos de cancelación por supuesta propaganda rusa
La exitosa producción infantil fue señalada por presuntamente difundir símbolos y valores vinculados a Rusia.
POR REDACCIÓN
Una de las series infantiles más vistas del mundo quedó envuelta en una fuerte controversia internacional. Masha y el Oso, la producción rusa que acumula miles de millones de reproducciones en YouTube y se emite en decenas de países, enfrenta una ola de pedidos de cancelación por acusaciones de promover propaganda vinculada al Kremlin en medio de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Las críticas surgieron desde organizaciones ucranianas, que sostienen que la serie funciona como una herramienta de "poder blando" para difundir la cultura y los valores rusos entre el público infantil. El Congreso Mundial Ucraniano impulsó una campaña de boicot y pidió dejar de consumir contenidos de la franquicia, además de reclamar restricciones en plataformas como Netflix.
Entre los elementos cuestionados aparecen distintos símbolos tradicionales de Rusia presentes en la animación, como el kokóshnik —un tocado típico—, las balalaikas, los samovares y la figura del oso, considerado un emblema no oficial del país. También se mencionan supuestas referencias a la antigua Unión Soviética y se critica la personalidad de la protagonista, al considerar que fomenta comportamientos poco adecuados para el público infantil.
La polémica llegó al Reino Unido
La discusión trascendió las fronteras de Ucrania. Un grupo de 50 parlamentarios británicos solicitó que la serie deje de estar disponible en Netflix y en la plataforma ITV, al considerar que normaliza iconografía soviética y representa un instrumento de influencia cultural rusa. El canciller de Estonia, Margus Tsahkna, también respaldó la campaña y sostuvo que los símbolos soviéticos deberían recibir el mismo rechazo que otras representaciones asociadas a regímenes totalitarios.
Además, desde el Centro para la Lucha contra la Desinformación de Ucrania propusieron aplicar sanciones contra la productora Animacord para facilitar el bloqueo del contenido en territorio ucraniano.
La respuesta de la productora
Frente a las acusaciones, Animacord negó que Masha y el Oso tenga cualquier finalidad política. La compañía aseguró que la serie aborda temas universales, como la amistad, la imaginación y el crecimiento personal, y rechazó cualquier vínculo con el Estado ruso.
La empresa también recordó que trasladó sus operaciones desde Moscú hacia Chipre, dentro de la Unión Europea, luego del cierre de su sede en Rusia, una decisión que atribuyó a la intención de evitar cuestionamientos políticos y reducir el impacto de posibles sanciones.
Pese a la controversia, Masha y el Oso continúa siendo una de las producciones infantiles más exitosas del mundo, con más de 235.000 millones de reproducciones en YouTube y presencia en canales de televisión y plataformas de streaming en alrededor de un centenar de países.