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Minería: detectan 64 perfiles laborales críticos sin cubrir
Un diagnóstico de la industria reveló que el 80% de los nuevos empleos mineros serán técnicos de media calificación. Diseñaron una oferta modular para cubrir la brecha.
POR REDACCIÓN
La expansión de la minería en Argentina, impulsada por los proyectos de cobre y litio, enfrenta un desafío que no se resuelve con inversión ni con permisos: la falta de trabajadores capacitados para cubrir los puestos que demandarán las operaciones y su cadena de valor. Un diagnóstico de la industria identificó que la oferta educativa actual no está alineada con las necesidades reales del sector y que el 80% de los nuevos empleos serán para perfiles técnicos y administrativos.
El relevamiento, realizado por la Corporación Financiera Internacional (IFC) junto a compañías del sector, detectó 64 perfiles profesionales críticos para el desarrollo de la actividad. Entre las especialidades técnicas más urgentes aparecen los operadores de instalaciones y maquinarias, soldadores, técnicos mineros y especialistas en metalurgia, además de los profesionales universitarios tradicionales.
El diagnóstico también arrojó que cerca del 80% de los nuevos puestos de trabajo corresponderán a personal técnico de media calificación y a empleados de oficinas corporativas, un dato que contrasta con la oferta académica tradicional, más orientada a carreras de grado.
La respuesta educativa
Para cerrar esa brecha, la Universidad Siglo 21 (UES21) y el IFC diseñaron un modelo educativo modular compuesto por 90 propuestas académicas que van desde cursos breves y diplomaturas hasta tecnicaturas de tres años, carreras de grado y posgrados. La iniciativa busca que los estudiantes puedan sumar certificaciones de manera progresiva y acceder a un empleo sin tener que completar una formación extensa antes de ingresar al mercado laboral.
El objetivo central es dinamizar el mercado de trabajo y ofrecer rutas formativas flexibles, adaptadas tanto a jóvenes recién egresados de la escuela secundaria como a adultos en proceso de reconversión laboral. Según lo publicado por La Voz.
La demanda no se limita únicamente a las empresas operadoras de los yacimientos, sino que se extiende a toda la cadena de suministros. En este sentido, la capacitación comprende áreas clave como logística, gestión ambiental, seguridad industrial, hidrocarburos y geociencias.
Las primeras experiencias
El proyecto ya registra sus primeros hitos de ejecución en el norte argentino, puntualmente en la provincia de Jujuy, donde se contempla la capacitación inicial de más de 2.000 estudiantes mediante esquemas de becas cofinanciadas entre los gobiernos provinciales y empresas mineras privadas.
La meta de los organizadores es escalar este modelo a todas las regiones productivas del país, abarcando no solo a los grandes proyectos de extracción, sino también a las comunidades locales y a las pequeñas y medianas empresas que integran el entramado de proveedores. La oferta pedagógica busca que las comunidades cercanas a los yacimientos reciban herramientas no solo para prestar servicios a las grandes firmas, sino también para consolidarse como emprendedores y empresarios autónomos.
El desafío de la reconversión
El programa enfatiza la necesidad de acelerar procesos de upskilling y reskilling (actualización y reconversión de habilidades) para responder a los altos estándares de sustentabilidad que exige la industria. Además, busca articular de manera directa los requerimientos operativos de las compañías extractivas con la oferta académica universitaria, impulsando programas de rápida inserción y de alcance federal.
Mariana Lef, oficial de Operaciones de Preinversión y Asistencia Técnica en Salud y Educación de la IFC, explicó el enfoque del organismo: "En IFC y el Grupo Banco Mundial la prioridad es la creación de empleo. Si en Argentina ese empleo lo va a crear la minería, vamos a apoyar esa creación de empleo y la educación es el puente, la infraestructura de capital humano".
El modelo se apoya en una metodología de análisis de brechas de capital humano que ya se aplicó en potencias mineras como Chile (a través del marco ELEVA), Canadá y Australia. La experiencia internacional muestra que la coordinación público-privada es clave para que la formación llegue a tiempo a las comunidades donde se desarrollan los proyectos.