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Niños tímidos: cuándo es un rasgo y cuándo requiere acompañamiento
La psicóloga infantil Mariela Serra explicó cómo diferenciar la timidez de un problema y qué estrategias ayudan a fortalecer la confianza.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
En una nueva emisión de Salud & Bienestar, el programa que se transmite por HUARPE TV a través de la señal 19.2 de TDA, Kick y YouTube, la licenciada Mariela Serra, psicóloga infantil, abordó una inquietud frecuente entre madres, padres y docentes: la timidez en la infancia. Durante la entrevista explicó que, en la mayoría de los casos, no se trata de un problema sino de un rasgo de la personalidad que puede fortalecerse con el acompañamiento adecuado, siempre evitando etiquetas y respetando los tiempos de cada niño.
"La timidez vendría a ser como un rasgo que muchas veces parte del temperamento", explicó la especialista.
Según detalló, la personalidad se construye a partir del temperamento, que es innato, y del carácter, que se desarrolla con las experiencias y el entorno. Por eso, aunque algunos niños nacen con una mayor tendencia a la introversión, las habilidades sociales pueden estimularse a lo largo del crecimiento.
Un entorno seguro hace la diferencia
Serra señaló que los niños tímidos suelen experimentar vergüenza, inseguridad o dificultades para iniciar vínculos, pero aclaró que eso no significa que no quieran comunicarse.
"En la timidez sí hay intención comunicativa", remarcó, diferenciándola de otros trastornos del desarrollo.
Durante los primeros años de vida, incluso, un cierto grado de timidez puede cumplir una función protectora. Frente a personas desconocidas, el niño necesita tiempo para observar, ganar confianza y decidir cuándo acercarse. En ese sentido, la psicóloga recomendó no obligarlos a saludar, hablar o interactuar antes de sentirse preparados.
El panorama cambia cuando el ingreso a la escuela exige nuevas habilidades sociales. Si la timidez comienza a impedir que el niño exprese necesidades, participe en clase, establezca amistades o disfrute de actividades compartidas, puede afectar su autoestima y generar frustración.
Cómo ayudar sin presionar ni etiquetar
La especialista destacó que el rol de los adultos es fundamental para acompañar este proceso. En lugar de exigir que el niño "se suelte solo", propuso convertirse en un puente que facilite el contacto con otros chicos. "Los adultos tenemos que mediar esta situación", explicó, acompañando los primeros encuentros y retirándose de manera gradual cuando el niño gana seguridad.
También recomendó comenzar con experiencias sencillas, como invitar a un solo compañero a jugar o permanecer un tiempo breve en un cumpleaños antes de extender la permanencia. El objetivo es que cada experiencia social resulte positiva y fortalezca la confianza.
En la escuela, Serra sugirió respetar los intereses de cada estudiante, favorecer actividades grupales con compañeros afines y darles oportunidades para expresarse sin exponerlos. "Validar aunque haya podido expresar una sola palabra" puede marcar una diferencia importante en su desarrollo.
Otro aspecto que destacó fue evitar los rótulos. Frases como "él es tímido" pueden transformarse en una etiqueta que el propio niño termina incorporando como parte de su identidad.
"Lo importante no es decir tímido, sino reconocer que en algunas situaciones le cuesta un poquito más", señaló.
Antes de finalizar, la psicóloga invitó a las familias a observar también sus propios comportamientos. Muchas veces, explicó, la timidez aparece como un rasgo compartido entre padres e hijos, por lo que modificar algunas dinámicas familiares puede convertirse en un estímulo positivo para los más pequeños.
"No forzarlo, no ridiculizarlo y no ponerle rótulos", resumió Serra como una de las principales recomendaciones.
Y agregó que, si pese al acompañamiento la timidez continúa limitando la vida social, escolar o emocional del niño, es importante consultar con un profesional para recibir orientación. Como concluyó durante la entrevista:
"Cuando cambia la mirada del adulto, puede cambiar la historia del niño".