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Eco Huarpe > Estudio

Por qué zonas sin historial sísmico empiezan a registrar terremotos

Tres investigaciones recientes pusieron en duda una vieja certeza de la geología. Los estudios muestran que algunas regiones consideradas estables también pueden registrar terremotos. 

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
Lo que encontraron obliga a replantear qué regiones están realmente expuestas al peligro. (Ilustrativo)
 

Durante las últimas semanas, distintos terremotos registrados en regiones que no suelen ser consideradas zonas sísmicas volvieron a plantear una pregunta: ¿están aumentando los terremotos o están comenzando a temblar lugares que antes parecían estables?

Según las investigaciones citadas por Infobae, la cantidad global de grandes terremotos no aumentó. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) calcula que el planeta registra en promedio unos 16 grandes sismos por año: alrededor de 15 de magnitud entre 7 y 7,9 y uno de magnitud 8 o superior.

El punto que llamó la atención de los científicos es otro: existen fallas geológicas que pueden permanecer inactivas durante períodos muy prolongados y, aun así, conservar la capacidad de generar movimientos sísmicos.

Durante mucho tiempo, la ausencia de antecedentes sísmicos fue interpretada como una señal de estabilidad. Sin embargo, los estudios más recientes muestran que esa falta de registros no necesariamente significa que una región esté libre de riesgo.

También influye la evolución de los sistemas de detección. Los instrumentos modernos permiten registrar movimientos de menor intensidad que décadas atrás no podían identificarse, lo que amplió el conocimiento sobre la actividad de las fallas.

Los recientes terremotos ocurridos en lugares como Murcia y Granada, en España, además de movimientos registrados en Perú y Colombia, volvieron a poner el fenómeno bajo análisis. Estos episodios generaron víctimas y daños, pero no constituyen evidencia de que el planeta esté atravesando un incremento generalizado de la actividad sísmica. 

La principal conclusión de los investigadores es que el riesgo no debería evaluarse únicamente a partir de los antecedentes históricos. Una zona que durante décadas no registró terremotos puede continuar acumulando tensión en estructuras geológicas capaces de activarse en determinadas condiciones.

Por eso, el desafío para la ciencia y para los organismos de prevención es identificar esas fallas y mejorar los mapas de riesgo, incluso en territorios que tradicionalmente fueron considerados estables.

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