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Preocupación por la meningitis: los síntomas que no hay que ignorar
La enfermedad puede evolucionar rápidamente y provocar cuadros graves. Fiebre, dolor de cabeza, vómitos, rigidez de nuca y manchas en la piel son algunas señales de alerta.
POR REDACCIÓN
La preocupación por la meningitis volvió a crecer en Argentina luego de un grave caso registrado en Escobar, provincia de Buenos Aires. La enfermedad, aunque poco frecuente, puede avanzar rápidamente y, especialmente en sus formas bacterianas, provocar secuelas permanentes e incluso la muerte.
El caso que volvió a poner el tema en agenda corresponde a un niño de 1 año y 2 meses que murió semanas atrás. Una infectóloga pediatra consultada por Infobae sostuvo que se trató de una meningitis bacteriana aguda causada por meningococo del serogrupo B. Sin embargo, otro especialista de la Sociedad Argentina de Pediatría aclaró que no existe una confirmación pública oficial que permita determinar con certeza el microorganismo involucrado.
La meningitis consiste en la inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Puede ser causada por virus, bacterias, hongos y otros agentes. Entre las principales bacterias asociadas se encuentran el meningococo, el neumococo y el Haemophilus influenzae tipo B.
En los casos bacterianos, el tiempo resulta fundamental. La infección puede evolucionar rápidamente hacia cuadros graves, como una sepsis, por lo que ante determinados síntomas es necesaria una consulta médica urgente.
Cuáles son los síntomas de la meningitis
Durante las primeras horas, las señales pueden confundirse con otras enfermedades frecuentes. La fiebre suele ser uno de los primeros síntomas, pero posteriormente pueden aparecer dolor de cabeza intenso, vómitos, irritabilidad, rechazo del alimento en niños pequeños y molestias frente a la luz.
También pueden presentarse rigidez de nuca, alteraciones del estado de conciencia, manos y pies fríos y un marcado deterioro del estado general.
Una de las señales que requiere especial atención es la aparición de pequeñas manchas rojas en la piel que no desaparecen al presionarlas y pueden extenderse rápidamente. Los especialistas advierten que esta manifestación puede indicar una infección invasiva y requiere atención médica inmediata.
Cómo se transmite
La forma de transmisión depende del microorganismo involucrado. En el caso del meningococo, el neumococo y Haemophilus influenzae, el contagio puede producirse de persona a persona mediante secreciones respiratorias y nasofaríngeas, principalmente cuando existe un contacto estrecho o prolongado.
El meningococo, además, puede encontrarse en la nariz y garganta de personas sanas sin provocar síntomas. La transmisión puede darse mediante besos, tos o convivencia estrecha, aunque compartir ocasionalmente un espacio con una persona no implica necesariamente haber tenido un contacto de riesgo.
Cuando se confirma una enfermedad meningocócica, las autoridades sanitarias deben identificar a los contactos estrechos para evaluar si corresponde administrar antibióticos preventivos.
La vacunación, clave para prevenir
La vacunación constituye una de las principales herramientas para prevenir las formas graves de meningitis bacteriana. En Argentina, el Calendario Nacional contempla vacunas contra Haemophilus influenzae tipo B, neumococo y meningococo.
Para meningococo, el esquema nacional incluye la vacuna conjugada tetravalente ACYW, con dosis a los 3 y 5 meses, un refuerzo a los 15 meses y otra aplicación a los 11 años. En Argentina también está disponible una vacuna contra el meningococo B, aunque no integra el Calendario Nacional gratuito para la población general.
Los especialistas remarcaron que la aparición de un caso sospechoso no significa necesariamente que exista un brote. Sin embargo, recomendaron aprovechar la situación para revisar los carnets de vacunación, completar los esquemas pendientes y consultar rápidamente ante la aparición de síntomas compatibles.