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Pumas y guanacos bajan a las rutas y valles por alimento
Las intensas nevadas fuerzan a la fauna silvestre a buscar alimento en rutas y poblados. Especialistas piden precaución ante avistamientos recientes.
POR REDACCIÓN
Las condiciones climáticas extremas que azotan la alta montaña sanjuanina han provocado un fenómeno natural de desplazamiento de fauna hacia los valles. Debido a la gran acumulación de nieve en las cumbres, diversas especies de la fauna silvestre se han visto obligadas a descender a zonas más bajas y despejadas en busca de refugio y, fundamentalmente, alimento. En los últimos días, este fenómeno se hizo evidente con el avistamiento de una tropilla de guanacos sobre la Ruta Nacional 150, en el departamento de Iglesia, y la aparición de pumas en zonas habitadas o de actividad humana.
Uno de los reportes más significativos provino del campamento minero Los Azules, donde se divisó un ejemplar de puma, mientras que en el departamento de Sarmiento, específicamente en la zona de Cieneguita, el hallazgo de huellas confirmó la presencia de una hembra con sus cachorros. Los especialistas advierten que estos movimientos son respuestas naturales al clima: la nieve reduce los espacios de circulación y cubre las pasturas, empujando a los animales hacia rutas y caminos despejados. Ante la persistencia del temporal, se recomienda a la población y a los conductores extremar las medidas de seguridad, ya que estos encuentros podrían repetirse en rutas de montaña y caminos mineros mientras continúen las nevadas.
Alerta en Cieneguita por la presencia de pumas con cría
La situación en la localidad de Cieneguita ha generado una preocupación particular entre los vecinos. Francisco Lucero, naturalista de Sarmiento, alertó sobre la evidencia recolectada por Sergio Mayorga, que muestra huellas de una hembra de puma acompañada por sus cachorros merodeando cerca del río. El frío intenso y la necesidad de protección han acercado a estos felinos a sectores poblados, lo que requiere un protocolo de precaución inmediata.
Se ha solicitado a la comunidad evitar caminar en soledad por áreas rurales y, especialmente, vigilar que los niños no circulen solos en zonas críticas como el callejón hacia la cancha o las cercanías del río. Lucero enfatizó que, si bien estos animales tienden a evitar el contacto humano, una hembra que se siente acorralada protegiendo a sus crías puede reaccionar de forma defensiva, aumentando el riesgo de accidentes. La Secretaría de Ambiente ya está al tanto de la situación y realizará el seguimiento correspondiente para asegurar que los animales continúen su paso sin incidentes.
Recomendaciones de seguridad y protocolo de encuentro
Las autoridades municipales y provinciales han emitido una serie de consejos vitales para quienes transitan por las zonas de avistamiento o residen en áreas de precordillera. Lo primordial es no intentar acercarse, no alimentar y no perseguir a los animales. Se trata de desplazamientos biológicos necesarios para su supervivencia y cualquier interferencia humana puede resultar peligrosa o estresante para la especie.
En caso de un encuentro directo con un puma, las recomendaciones son claras:
- No correr ni dar la espalda al animal.
- No actuar de forma agresiva ni intentar acorralarlo.
- Mantener la calma y dar aviso inmediato a las autoridades si el animal permanece cerca de viviendas.
- Para los conductores, circular con extrema prudencia en rutas, ya que la fauna utiliza el asfalto despejado para trasladarse.
Protección de la fauna y marco legal
Es fundamental recordar que las especies que están bajando de la cordillera, como el puma y el guanaco, se encuentran protegidas por ley en la provincia de San Juan. Los especialistas desaconsejan terminantemente el uso de perros para espantarlos o la colocación de cebos, ya que estas prácticas son ilegales y pueden causar daños mayores tanto a la fauna como a la comunidad.
La expectativa de los naturalistas y autoridades ambientales es que estos ejemplares se encuentren simplemente de paso, buscando sobrevivir a la crudeza del invierno andino para luego retornar a sus hábitats naturales una vez que el clima sea más favorable. El respeto por estos ciclos naturales y la precaución ciudadana son claves para garantizar una convivencia segura durante este invierno excepcional.