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Salud y Bienestar > Concientización

Qué no hacer al conversar con una persona que tiene tartamudez

Completar palabras, apurar o pedir que hable más despacio puede generar mayor presión. Una fonoaudióloga y un joven explicaron cómo acompañar a alguien con tartamudez.

POR REDACCIÓN

Hace 11 horas

Cada 22 de octubre, el Día de Concientización sobre la Tartamudez busca poner el foco en una condición que altera la fluidez del habla y suele aparecer durante los primeros años del lenguaje. Puede manifestarse con repeticiones, prolongaciones o bloqueos y, aunque no afecta la inteligencia ni las capacidades, puede generar miedo o evitar determinadas situaciones cuando el entorno responde con impaciencia.

En San Juan, la fonoaudióloga Carolina Salguero y Nahuel Frías, activista por la concientización de la condición, coincidieron en que uno de los principales desafíos no está solo en la tartamudez, sino en la reacción de quienes escuchan.

Nahuel tartamudea desde que comenzó a hablar. Hoy, con 27 años, asegura que lleva una vida normal, aunque llegar a esa aceptación implicó atravesar burlas y miedo a hablar.

“En la primaria me enteré de que tenía el apodo de ‘el tartamudo’. Me afectó mucho”, declaró a DIARIO HUARPE. También recordó que durante la escuela muchas veces sabía una respuesta y prefería no decirla por miedo a trabarse.

Completar las palabras no ayuda

Uno de los errores más frecuentes aparece cuando alguien intenta terminar la frase por la persona que tartamudea. Aunque se haga con intención de ayudar, Nahuel asegura que puede provocar el efecto contrario.

“No quiero que me completen las palabras, es más, es lo peor que podés hacer. Lo mejor es simplemente esperar y mantener la mirada”, explicó.

Sostener el contacto visual demuestra que la conversación continúa sin presionar el tiempo que necesita para expresarse. También aclaró que no hay problema en pedir que repita algo si no se entendió.

“Respirá” o “hablá más despacio” puede aumentar la presión

Otro error común es pedirle que respire, se calme o hable más despacio. Nahuel explicó que esas frases pueden hacerlo más consciente de la dificultad y aumentar el nerviosismo.

“Me suele poner más nervioso porque siento que la situación se está poniendo incómoda y que estoy molestando. Ahí empiezo a hablar peor por la presión”, contó.

La ansiedad y el estrés pueden intensificar las disfluencias, pero no son la causa. Nahuel puede atravesar días de mucha presión y hablar con fluidez, o estar relajado y tartamudear más.

Cuando el miedo hace callar

Las burlas pueden tener consecuencias que van más allá de una conversación incómoda. Durante la primaria y buena parte de la secundaria, Nahuel evitó participar en clase aun cuando conocía las respuestas.

El tratamiento fonoaudiológico le dio herramientas, pero también aprendió a aceptar su manera de hablar.

“Hacer las cosas igual, aunque me salgan como me salgan, aunque me salga fluido o no, creo que aceptar esa situación es lo que más me ha ayudado”, sostuvo.

Qué hacer para acompañar mejor

La fonoaudióloga Carolina Salguero remarcó la importancia de consultar a un profesional cuando aparecen las primeras señales y de acompañar el proceso sin convertir la fluidez perfecta en una exigencia. El abordaje debe adaptarse a cada persona y brindar herramientas para comunicarse con mayor seguridad.

Para quien tiene tartamudez, Nahuel recomienda no guardarse aquello que quiere expresar. “Lo peor que podés hacer es no decir algo que querías decir y después quedarte con las ganas porque no lo hiciste por miedo”, afirmó.

También destacó el valor de conocer a otras personas con tartamudez y construir redes de apoyo.

Para quienes quieren comprenderla mejor, el mensaje es simple: escuchar, esperar, mantener la mirada y no juzgar la forma en la que alguien se expresa.

Salguero insistió en que una persona con tartamudez puede estudiar, trabajar, formar vínculos, desarrollar cualquier profesión y llevar una vida completamente normal. La condición no determina lo que alguien puede hacer.

Concientizar no significa enseñar a ocultar una manera de hablar, sino construir conversaciones donde cada persona tenga el tiempo y la confianza para terminar sus palabras y ser escuchada.

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