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Salud y Bienestar > Cuidados que salvan vidas

Reconocer las señales y actuar rápido, las claves para atender un ACV

Mariana Riveros, neuróloga del Hospital Rawson, advirtió sobre los remedios caseros y la demora en consultar. 

POR REDACCIÓN

Hace 0 horas
El ACV es el causante del 80% de las discapacidades en el mundo

Este jueves 29 de octubre, Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), reconocer los síntomas y actuar rápido puede reducir las secuelas. Un ACV ocurre cuando una zona del cerebro deja de recibir sangre o cuando se rompe un vaso sanguíneo. En esa emergencia, intentar remedios caseros, dar medicamentos o esperar a que la persona duerma puede retrasar un tratamiento decisivo.

Mariana Riveros, neuróloga del Hospital Rawson y de Clínica El Castaño, a cargo del área de Neurología Vascular, explicó que existen dos tipos principales. El isquémico se produce por una arteria obstruida y es el más frecuente; el hemorrágico aparece cuando se rompe un vaso y se produce un sangrado cerebral. Ambos requieren atención urgente, aunque sus tratamientos son diferentes.

Los errores que pueden costar tiempo

Al detectar un cambio repentino en la salud de un familiar, muchas personas intentan intervenir antes de llamar a una ambulancia. Riveros advirtió que estas reacciones, aunque buscan ayudar, pueden demorar la llegada a una guardia.

“Recomiendo evitar hacer tratamientos caseros como el agua con azúcar o con sal para ver si se mejora”, declaró a DIARIO HUARPE.

La especialista también desaconsejó administrar por cuenta propia medicación para la presión arterial o la diabetes. Tampoco se debe ofrecer comida o bebida ya que un ACV puede dificultar la deglución y generar riesgo de aspiración. Esperar que la persona se recupere sola también hace perder tiempo valioso.

Consultar a tiempo puede reducir las secuelas de un ACV

Riveros explicó que la rapidez de la consulta es determinante porque, durante un ACV, una parte del cerebro puede quedar dañada, mientras que el tejido que la rodea todavía puede recuperarse si se restablece la circulación a tiempo.

Acudir inmediatamente a una guardia permite realizar los estudios necesarios y evaluar tratamientos capaces de limitar el daño cerebral y reducir el riesgo de secuelas en el movimiento, el habla y otras funciones. Por eso, ante una pérdida repentina de fuerza, desviación de la cara o dificultades para hablar, recomendó activar el servicio de emergencias sin esperar a que los síntomas desaparezcan.

Cómo reconocer las primeras señales

La pérdida brusca de fuerza en un brazo o una pierna, la desviación de un lado de la cara y la dificultad para hablar o comprender son las señales más conocidas. También pueden aparecer pérdida súbita de visión, trastornos del equilibrio o un dolor de cabeza excepcionalmente intenso.

Riveros aclaró que los jóvenes también pueden sufrir un ACV y que sus causas requieren estudios específicos. Sin importar la edad, hay que solicitar asistencia de emergencia de inmediato, registrar cuándo comenzaron los síntomas y no minimizar la situación aunque desaparezcan.

Los tratamientos que pueden reducir las secuelas

Una tomografía o resonancia ayuda a identificar si existe una obstrucción o una hemorragia. En determinados ACV isquémicos, la trombólisis permite administrar un medicamento por vía intravenosa para disolver el coágulo. Si está afectada una arteria de gran tamaño, algunos pacientes pueden recibir una trombectomía mecánica, que busca extraerlo mediante un catéter.

“Hoy en día tenemos tratamiento, pero es tiempo dependiente”, explicó Riveros.

La trombólisis suele indicarse dentro de las primeras 4,5 horas, aunque algunos casos pueden evaluarse más allá de ese plazo. No hay que dejar de consultar por creer que ya es tarde: la elección depende de estudios y criterios médicos.

En un ACV hemorrágico se necesitan otras medidas para controlar el sangrado y sus consecuencias, a veces con cirugía. Una vez estabilizada la persona, iniciar la rehabilitación en el momento indicado también puede mejorar su recuperación.

Dónde recurrir en San Juan

Riveros identificó al Hospital Rawson, dentro del sistema público, y a Clínica El Castaño, en el privado, como centros con recursos para diagnosticar y tratar estos cuadros. Ante una sospecha, se debe activar el servicio de emergencias para que coordine la asistencia y el traslado al establecimiento adecuado, sin perder tiempo buscando atención por cuenta propia.

En departamentos alejados también se organizan derivaciones. La neuróloga destacó que el Rawson dispone de un helipuerto y que hubo pacientes trasladados desde Jáchal para recibir tratamiento. Además, se capacita a equipos de distintas zonas sanitarias para reconocer y responder a estas situaciones.

“Lo que falta es la alarma del paciente para llegar a tiempo al hospital”, advirtió.

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