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Sea Lion, el megaproyecto petrolero en Malvinas que puso en alerta a Milei

El emprendimiento prevé comenzar a extraer crudo en 2028 y posee reservas estimadas en 314 millones de barriles. Argentina sostiene que no cuenta con su autorización.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
Sea Lion proyecta comenzar la producción petrolera en 2028.

El proyecto Sea Lion quedó en el centro de la escena luego de la cadena nacional que brindó el presidente Javier Milei, en la que anunció una serie de medidas para reforzar el reclamo de soberanía argentino sobre las Islas Malvinas y responder al avance de la explotación de recursos naturales en la zona.

Se trata de un proyecto petrolero offshore impulsado por la empresa israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration que busca convertirse en el primero en producir petróleo en aguas cercanas a las Islas Malvinas. La Argentina rechaza el emprendimiento porque sostiene que no cuenta con autorización nacional y que avanza sobre un territorio sujeto a una disputa de soberanía con el Reino Unido.

Sea Lion se encuentra a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, en la denominada Cuenca Malvinas Norte. El yacimiento está ubicado en una zona donde el lecho marino alcanza unos 450 metros de profundidad y comprende las licencias de producción PL032 y PL004b.

El descubrimiento de petróleo en ese sector fue anunciado por Rockhopper en mayo de 2010. Actualmente, Navitas controla el 65% del proyecto y actúa como operadora, mientras que Rockhopper posee el 35% restante.

Millones de barriles y una explotación por 30 años

La dimensión del emprendimiento es uno de los puntos que encendieron las alarmas del Gobierno argentino. De acuerdo con los datos informados por Navitas al 31 de julio, Sea Lion posee reservas probadas y probables estimadas en 314 millones de barriles de petróleo.

El plan contempla una explotación durante aproximadamente 30 años. Las compañías proyectan invertir USD 1.800 millones hasta alcanzar la primera extracción de crudo y otros USD 2.100 millones para completar el desarrollo.

La decisión final de inversión fue adoptada en diciembre de 2025, una instancia clave debido a que implica que las evaluaciones técnicas, económicas y financieras fueron completadas y que las empresas consideran viable el negocio.

El cronograma establece que la primera extracción podría concretarse en marzo de 2028. Para la primera etapa se prevé perforar 11 pozos submarinos conectados a una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga de petróleo.

Posteriormente se sumarían otros 12 pozos en el mismo sector. El proyecto también contempla avanzar sobre el Área de Desarrollo Central, donde están proyectados otros 38 pozos divididos en dos fases. En total, el desarrollo podría alcanzar 61 pozos submarinos.

Los planes incluso apuntan a incrementar considerablemente la capacidad. Navitas ejerció una opción para comprar por USD 125 millones el buque OSX-1, que sería convertido en una segunda unidad flotante. Esa incorporación permitiría acelerar el proyecto y llevar la producción hasta los 180.000 barriles diarios hacia finales de 2030.

Por qué Argentina rechaza Sea Lion

La posición argentina sostiene que los permisos para desarrollar Sea Lion fueron concedidos unilateralmente por las autoridades isleñas y no cuentan con autorización del Estado argentino.

El Gobierno ya había rechazado en diciembre de 2025 la decisión final de inversión de las compañías y recordó que tanto Rockhopper como Navitas habían sido sancionadas anteriormente por realizar actividades hidrocarburíferas no autorizadas. Ambas fueron inhabilitadas durante 20 años para operar en territorio argentino.

El conflicto también llegó a la Justicia. La Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas y el Centro de Excombatientes Islas Malvinas La Plata presentaron una acción ante el Juzgado Federal de Río Grande para intentar detener el proyecto.

La presentación plantea una doble afectación: soberana y ambiental. Los denunciantes cuestionan la ausencia de autorización argentina y advierten sobre posibles consecuencias derivadas de las perforaciones, movimientos del lecho marino, ruido submarino, productos químicos y riesgo de derrames. También invocan la Resolución 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras continúe la controversia.

Sea Lion, en el centro de los anuncios de Milei

El avance del proyecto fue uno de los argumentos centrales utilizados por Milei para justificar las medidas anunciadas durante la cadena nacional. “Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar”, afirmó el Presidente.

Como respuesta, el Gobierno anunció que buscará acelerar y endurecer las sanciones contra compañías que participen directa o indirectamente en actividades no autorizadas en las islas. También enviará al Congreso una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y avanzará con una base naval integrada en Tierra del Fuego.

De esta manera, Sea Lion pasó de ser un proyecto petrolero en desarrollo a convertirse en uno de los principales focos de la nueva estrategia anunciada por el Gobierno argentino en torno a Malvinas.

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