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Sequedad vaginal: causas, síntomas y tratamientos en la menopausia
Especialistas advierten que entre el 50% y el 60% de las mujeres posmenopáusicas presenta sequedad vaginal, un trastorno que afecta la calidad de vida y que, pese a ser muy frecuente, continúa siendo subdiagnosticado y poco tratado.
POR REDACCIÓN
La sequedad vaginal es uno de los síntomas más frecuentes durante la menopausia y afecta a entre el 50% y el 60% de las mujeres en la etapa posmenopáusica. Sin embargo, muchas no consultan por vergüenza o porque consideran que se trata de una consecuencia inevitable del paso del tiempo, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento.
Los especialistas explican que esta condición forma parte del denominado síndrome genitourinario de la menopausia y se produce, principalmente, por la disminución de los niveles de estrógenos, hormonas fundamentales para mantener el grosor, la elasticidad y la hidratación de la mucosa vaginal.
Aunque suele aparecer entre los 45 y los 50 años, también puede presentarse en otras situaciones como la lactancia, el uso de determinados anticonceptivos, algunos tratamientos oncológicos o tras una menopausia quirúrgica.
Los síntomas no siempre se limitan a la sensación de sequedad. Muchas mujeres experimentan ardor, picazón, escozor, molestias o dolor durante las relaciones sexuales, sensación de tirantez e incluso una mayor predisposición a sufrir infecciones urinarias o vaginales recurrentes.
El diagnóstico se realiza mediante la consulta médica, una evaluación clínica y el examen ginecológico. En algunos casos también se mide el pH vaginal, que suele aumentar con el descenso hormonal, además de descartarse otras enfermedades con síntomas similares.
Actualmente existen múltiples alternativas terapéuticas. Entre las opciones no hormonales figuran los hidratantes vaginales de uso frecuente, lubricantes para las relaciones sexuales y suplementos nutricionales como el omega 7. También pueden indicarse tratamientos hormonales locales o sistémicos, dependiendo de cada paciente.
A estas alternativas se suman técnicas de ginecología regenerativa, como el láser vaginal, la radiofrecuencia y tratamientos con plasma rico en plaquetas, que buscan recuperar la elasticidad, el grosor y la lubricación natural de la mucosa.
Los especialistas destacan que la sequedad vaginal no debe considerarse únicamente un problema relacionado con la vida sexual. Sin tratamiento puede progresar, provocar dolor persistente, microfisuras, sangrado y aumentar el riesgo de infecciones, afectando de manera significativa la calidad de vida.
Además, recomiendan consultar ante los primeros síntomas, mantener una adecuada hidratación, evitar el tabaquismo y sostener una alimentación equilibrada rica en antioxidantes y ácidos grasos, medidas que contribuyen al cuidado de la salud de las mucosas.