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TDL en niños: señales de alerta y por qué consultar a tiempo es vital
Las fonoaudiólogas Camila Tejada y Keila Iriarte explicaron cómo reconocer el TDL y por qué la evaluación temprana es fundamental.
Por Brenda Uñate Hace 0 horas
Cuando un niño tarda en hablar, no comprende indicaciones sencillas o tiene dificultades para comunicarse, esperar a que “ya hable” puede retrasar una ayuda importante. En Salud & Bienestar, las fonoaudiólogas Camila Tejada y Keila Iriarte explicaron qué es el trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL), cuáles son sus señales y por qué una evaluación temprana puede marcar la diferencia.
El TDL es una condición del neurodesarrollo que afecta la comprensión, la expresión o ambas capacidades, sin que exista otra condición médica que explique esas dificultades. Antes se lo conocía como trastorno específico del lenguaje (TEL). No todos los niños que hablan tarde tienen TDL, pero identificar a quienes necesitan seguimiento es fundamental.
Señales que merecen una consulta
Las especialistas señalaron que, hacia los dos años, se espera que los niños incorporen alrededor de 50 palabras y comiencen a combinarlas en frases breves. Si esto no ocurre, es una señal para evaluar, no un diagnóstico automático. Algunos pequeños recuperan el ritmo de desarrollo; en otros, las dificultades persisten.
Además de contar palabras, hay que observar si el niño comprende consignas, responde cuando lo llaman, señala para pedir algo, utiliza gestos y busca compartir la atención con otras personas. “No solamente tenemos en cuenta la expresión, sino la comunicación, la comprensión y la expresión”, explicó una de las profesionales.
También pueden aparecer dificultades para organizar oraciones, aprender vocabulario o relacionarse con sus compañeros. En edad escolar, el TDL puede repercutir en la lectura, la escritura y el aprendizaje. Las profesionales remarcaron que las señales varían de un niño a otro y deben analizarse en conjunto.
Por qué no conviene esperar
“Ya va a hablar” es una frase frecuente en las familias, pero no permite saber si el retraso será transitorio. La evaluación fonoaudiológica reúne información de los padres, la escuela y la observación del niño, además de pruebas específicas cuando corresponden. Las familias pueden solicitar una consulta directamente, sin esperar una derivación.
Tejada e Iriarte recomendaron aprovechar las rutinas para estimular la comunicación: conversar durante las comidas, nombrar objetos, usar gestos, compartir juegos y dar indicaciones breves. Si el niño pronuncia una palabra de manera incompleta, conviene ofrecer el modelo correcto con naturalidad, sin exigirle que la repita ni retarlo.
También aconsejaron reducir el tiempo frente a pantallas y priorizar el intercambio cara a cara.
“El lenguaje se aprende en las situaciones de la vida diaria”, destacaron.
Incluso unos minutos de juego compartido cada día pueden crear oportunidades valiosas para escuchar, comprender y expresarse.
El mensaje final fue consultar ante cualquier inquietud, sin etiquetar al niño ni atribuir las dificultades a caprichos o a una supuesta falta de voluntad. La intervención se adapta a cada caso y puede incluir orientación familiar, seguimiento o tratamiento.
Dato
Salud & Bienestar se transmite por la señal de HUARPE TV en el 19.2 de TDA, Kick y YouTube.