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Terremotos en Venezuela: miles durmieron afuera por miedo a nuevos sismos
Tras los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, miles de personas decidieron pasar la noche en plazas, avenidas y espacios abiertos ante el temor de nuevos derrumbes.
POR REDACCIÓN
Miles de venezolanos pasaron la noche al aire libre luego de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon al país con apenas 39 segundos de diferencia y provocaron una de las mayores emergencias de las últimas décadas. El temor a nuevas réplicas y al colapso de estructuras dañadas llevó a familias enteras a abandonar sus viviendas y refugiarse en calles, plazas y estacionamientos.
Las escenas se repitieron en Caracas, La Guaira, Aragua, Carabobo, Miranda y otras regiones afectadas. En numerosos barrios, vecinos improvisaron campamentos con colchones, mantas y vehículos, mientras seguían atentos a las indicaciones de las autoridades y a los reportes sísmicos.
El miedo no era infundado. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas confirmó la ocurrencia de múltiples réplicas después de los movimientos principales, una situación que mantuvo en alerta permanente a la población y obligó a interrumpir en varias oportunidades las tareas de rescate.
Las autoridades recomendaron evitar el ingreso a edificios que pudieran presentar daños estructurales hasta que fueran inspeccionados por especialistas. En varias zonas de Caracas se registraron derrumbes parciales, grietas en construcciones y fallas en servicios básicos como electricidad, agua y telecomunicaciones.
Mientras tanto, los equipos de emergencia continuaban buscando personas atrapadas bajo los escombros. En algunos sectores, la falta de equipamiento obligó a vecinos y voluntarios a colaborar directamente en los operativos utilizando cuerdas, linternas y herramientas manuales para intentar rescatar sobrevivientes.
La tragedia dejó al menos 164 muertos y cerca de un millar de heridos, aunque las autoridades advirtieron que la cifra podría aumentar a medida que avanzan las tareas de búsqueda. Además, se mantienen suspendidas las clases, parte del transporte público y diversas actividades no esenciales mientras continúa el estado de emergencia.
Los testimonios de los sobrevivientes reflejan el impacto emocional del desastre. Muchos aseguraron que prefieren permanecer en espacios abiertos antes que regresar a edificios que podrían haber quedado debilitados por los sismos. El temor a nuevas réplicas se convirtió así en una de las principales preocupaciones de una población que intenta recuperarse en medio de la incertidumbre y la devastación.