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Encontró trabajo por un programa y quiere superar barreras por su hipoacusia
A través del programa "Trabajando Sueños", Alejandro Palacio se integró como repositor en una empresa. Con 21 años y una discapacidad auditiva, el joven demuestra que las limitaciones se superan con voluntad y un entorno inclusivo.
Alejandro Palacio tiene 21 años, hipoacusia y una rutina que empieza muy temprano. A través de la Línea A del programa provincial “Trabajando Sueños”, llegó al Frigorífico Napoli para iniciar un entrenamiento laboral rentado que le abrió una puerta al empleo formal. De lunes a viernes se toma el colectivo, llega al local, se cambia, saluda a sus compañeros y empieza a ordenar góndolas.
Para Alejandro, ese trabajo representa mucho más que una ocupación. Es la posibilidad de demostrar que su discapacidad no le impide cumplir una función, integrarse a un equipo y proyectar un futuro con mayor estabilidad.
Una oportunidad laboral
El joven se incorporó como repositor mediante el programa que impulsa la Dirección de Personas con Discapacidad del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano. La iniciativa contempla entrenamientos laborales rentados durante seis meses para personas con discapacidad que buscan dar sus primeros pasos en el mercado laboral.
Antes de llegar a Napoli, Alejandro tuvo otras experiencias. Contó que trabajó en un lavadero de autos y también en campamentos, pero esta nueva oportunidad le permitió iniciar una rutina estable, con responsabilidades y contacto directo con compañeros y clientes.
“Vengo temprano. Me tomo el colectivo para llegar más rápido, llego, me cambio, saludo a mis compañeros y ahí comienzo tranquilamente las actividades que me piden”, relató Alejandro a DIARIO HUARPE.
En el local, sus tareas incluyen reponer mercadería, controlar precios y ofertas, revisar qué productos faltan y orientar a los clientes cuando necesitan encontrar algún artículo. También fue construyendo un vínculo con el resto del equipo, algo que para él es parte central de esta experiencia.
“Con los compañeros me llevo joya, no hay ningún problema. Cuando pido ayuda, me ayudan”, contó.
Desde Recursos Humanos, Rocío Agüero destacó que la adaptación fue positiva desde el primer momento. La jefa de área explicó que Alejandro logró incorporarse sin inconvenientes a la dinámica diaria del comercio.
“Alejandro es un chico que se ha sabido adaptar desde el momento cero que vino. Nunca tuvimos ningún problema para adaptarse ni para acatar las órdenes”, afirmó Agüero.
La responsable del área señaló que el grupo de trabajo también facilitó la integración, ya que la empresa tenía experiencias previas con personas con discapacidad. En ese sentido, sostuvo que el acompañamiento de los compañeros fue clave para que Alejandro pudiera desenvolverse con naturalidad.
El deseo de seguir
Valentino Velardita, hijo del dueño de la firma, explicó que la inclusión laboral ya se aplicaba en la casa central y que luego decidieron replicarla en la nueva sucursal. “Es algo muy lindo porque estás con chicos jóvenes que están aprendiendo, que quieren conocer y empezar a trabajar, y está muy lindo el proyecto”, expresó.
También remarcó que quienes llegan a través de estas experiencias aportan al funcionamiento cotidiano.
“Son chicos capacitados para eso, que aportan lo que saben y que están dispuestos a aprender y ayudar en todo lo que se los necesita”, sostuvo.
Más allá del entrenamiento laboral, Alejandro tiene un objetivo claro: quiere sostener el trabajo y ganarse la posibilidad de quedar incorporado de manera estable. Para él, la oportunidad significa una puerta concreta frente a las dificultades que muchas personas con discapacidad encuentran al buscar empleo.
Ante la consulta sobre su futuro, respondió sin vueltas.
“Si hay oportunidad, me gustaría quedar, es bueno y tranquilo”, confesó el joven. Desde Recursos Humanos aseguraron que esa posibilidad existe. “Siempre hay posibilidades de crecimiento y de que queden dentro de la nómina de la organización”, sostuvo la jefa de área.
La historia de Alejandro muestra que la inclusión laboral se vuelve real cuando hay tareas concretas, acompañamiento y oportunidades. En su caso, la hipoacusia no fue un límite para integrarse a un equipo y dar comienzo a la búsqueda de un lugar estable en el mundo.